domingo, junio 18, 2006

El Hombre del Bosque - 'Mucho más que un Juicio'

... si sumamos la presencia de Kevin Bacon en el rol protagónico, en la que en mi opinión es lejos su mejor actuación hasta la fecha, no estaríamos exagerando si decimos que este puede ser el mejor título norteamericano que nos haya dejado la cartelera en esta primera mitad del año ...


El Hombre del Bosque

MUCHO MÁS QUE UN JUICIO




Como pocas veces me he sentido tan interesado en asistir a un cine para ver una producción como esta, y por una razón muy simple. La pedofilia es uno de los delitos que considero más repugnantes, sobre todo cuando es acompañada por una falsa imagen de normalidad y simpatía por parte de quienes la practican. Sin embargo, hubo algo que me llamó poderosamente la atención por parte de la dirección de Nicole Kassell, la novel directora de El Hombre del Bosque, y es que aparte de darle una mirada femenina a este complejo tema, lo que ella buscó fue dirigir el juicio público de los espectadores hacia el proceso de rehabilitación de un pedófilo, no tanto a su condición de abusador sexual de menores, con todas las aristas que rodean a un personaje como este en medio de su búsqueda de la normalidad. Por más iluso que nos pudiera parecer, una salida exitosa a este tipo de patologías no se ve del todo irreal.

Proveniente del denominado “cine independiente” de los Estados Unidos, este excelente título del 2004 llegó por fin a nuestro país sin ningún bombo y platillo, pero poco a poco ha ido captando la atención de quienes lo han podido ver y apreciar, ya que el boca a boca sigue siendo, salvo escasas excepciones, un arma difícil de contrarrestar por parte de los expertos en marketing. Y si a lo anterior le sumamos la presencia de Kevin Bacon en el rol protagónico, en la que en mi opinión es lejos su mejor actuación hasta la fecha, no estaríamos exagerando si decimos que este puede ser el mejor título norteamericano que nos haya dejado la cartelera en esta primera mitad del año.



Basado en el texto de Steven Fechter, el guión, donde Kasell es coautora, nos presenta a un hombre timorato y desconfiado que llega a una ciudad no especificada para continuar con su vida. El sujeto en cuestión es Walter (Kevin Bacon), un ex convicto que tras doce años recluido por un delito de abuso contra menores, intenta enmendar el camino teniendo que asistir periódicamente a sesiones sicológicas mientras labora en un almacén maderero. Su único objetivo es saber cuando podrá ser un hombre “normal”. Sin embargo, su carácter huraño y reprimido no solo despertará sospechas entre quienes lo rodean, sino que además, provocará el interés sexual de una de sus compañeras de trabajo, curiosamente la menos femenina, Vicky (Kyra Sedgwick).

Pero su relación con esta atractiva mujer, aparentemente normal, no impedirá que los demonios internos de Walter sigan intentando aflorar de tanto en tanto, algo que se ve aún más potenciado al tener en frente de su apartamento un parque infantil, donde para colmo, ha logrado divisar a otro sujeto con características muy similares a lo que fue su pasado. Si a esto se suma el constante acoso de un policía que se resiste a la idea de verlo en libertad, el Sargento Lucas (Mos Def), la intranquilidad mental de Walter tarde o temprano le podría jugar una mala pasada.



Víctima de terceros y de su propio infierno, el personaje de Bacon transita en un laberinto donde nada pareciera que podría resultarle. Su hermana lo desprecia y no quiere volver a saber de él, su cuñado Carlos (Benjamín Bratt) en vano intenta expresarle cierta simpatía y comprensión, cuando en realidad lo único que busca es mantenerlo vigilado y al margen de sus vidas, y lo peor de todo, su vergonzoso pasado delictivo es descubierto en su lugar de trabajo. Solo la presencia y la compañía de Vicky, cuyos sentimientos le hicieron a Walter confesarle él mismo su condición, logran apaciguar en algo una existencia que, en otras condiciones, ningún ser humano lograría tolerar. Las revelaciones tanto de Walter como de Vicky son una clara alusión a los secretos que todos escondemos, y que por más que queramos esconderlos, independiente de su gravedad, siempre estarán ahí para volver a salir, y en ocasiones, para compartir junto a otros.

La extraordinaria dirección de la debutante Nicole Kassell convierte a esta historia en un imperdible de nuestra cartelera. Recreando el tormentoso pasar de un pedófilo en medio de una atmósfera angustiante, la directora sabe llegar a momentos intensos sin jamás llegar a una escena explícita de pedofilia, ni siquiera cuando Walter está a punto de dar rienda suelta a sus instintos mediante una dulce niña a quien conoce en un parque. Ese es sin duda el gran mérito de Kassell, ya que para cualquier otro director hubiera sido muy fácil volver a recrear, de la manera más gráfica posible, la miseria humana que debe cargar de por vida un personaje como Walter, pero en “El Hombre del Bosque” todo queda implícito, por ende el hilo conductor va más por el lado de las percepciones del espectador que por los hechos al filo de la navaja que son presentados.

Quizás el único punto débil de esta cinta sea que busque reivindicar a algunas minorías a través de los personajes más críticos de un enfermo como lo es el personaje de Bacon, en este caso su cuñado Carlos, de origen latino, y dos personajes de color, el sargento que lo hostiga y la mujer que lo delata en su empleo. Sin embargo, pesan más el guión, la dirección, edición y las excelentes actuaciones para recomendar este título a todos aquellos que busquen una historia que va más allá de los predecibles juicios públicos, algo poco habitual en una temática que habla de la condición humana más baja.


Excelente





Ficha Técnica:

Nombre: El Hombre del Bosque (The Woodsman)
Género: Drama
Dirección: Nicole Kassell
Guión: Steven Fechter y Nicole Kassell. Basado en la obra de Steven Fechter
Reparto: Kevin Bacon, Kyra Sedgwick, Benjamin Bratt, Mos Def, Eve, David Alan Grier, Kevin Rice, Michael Shannon, Hannah Pilkes, Joey Hazinsky, Jessica Nagle
Producción: Lee Daniels
Música: Nathan Larson
Fotografía: Xavier Perez Grobet
Montaje: Brian A. kates y Lisa Fruchtman
Vestuario: Frank Fleming
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Duración: 87 minutos
Año: 2004
Link: http://www.thewoodsmanfilm.com/

jueves, junio 15, 2006

La Profecía - 'Mejor No Arriesgar'

... John Moore se la jugó por darle una mirada más moderna a un clásico del cine de espanto, aunque en honor a la verdad solo consiguió ser una copia más, sin mayor peso como producción en su conjunto, aunque no del todo deficiente ...


La Profecía

MEJOR NO ARRIESGAR




Nada peor que asistir a ver una cinta de terror, ya sea original o remake, en medio de un público asustadizo y adolescente, espectadores que difícilmente ayudan a concentrase en medio de los gritos y las posteriores risotadas, y que además, dan un claro indicio de hacia dónde apunta un director como John Moore cuando este decide hacerse cargo del título de terror más esperado de este año. La versión 2006 de un clásico del género, La Profecía, una de las cintas más recordadas dentro de las historias del Anticristo, tiene mucho que aportar dentro del clásico cine de terror, ese que genera espanto más por el lado sicológico que por ver cuerpos cercenados, pero sin embargo, poco o nada ofrece como variedad dentro de lo que se esperaba de él, es decir, un remake que mantuviera la misma expectación de la historia original, dirigida por Richard Donner en 1976, pero con nuevos elementos como valor agregado.

Así es, porque mientras veía el trabajo de Moore y escuchaba a quienes me acompañaban en el cine, pude darme cuenta claramente que esta era la típica historia de recurría a escenas de flash, a través de sueños en medio de la noche, para generar algo de impacto alrededor de una trama que a estas alturas es conocida por todos, incluso por aquellos que aún no nacían ese año 1976. En pocas palabras, es una obra menor dentro del género que al menos no echa por la borda a una historia que sobrecogió en su primera versión, más allá de los ripios que podamos encontrarle ahora, treinta años después.



John Moore aún es un director poco prolífico para empezar a recriminarle por fallas o trasgresiones a su propio estilo de hacer cine, sin embargo, el director de “Tras la Línea Enemiga” y “El Vuelo del Fénix”, intenta mantener el mismo ritmo e hilo conductor que el veterano Richard Donner expuso correctamente en la versión original, aunque lamentablemente sin conseguirlo por parte de Moore. El mejor ejercicio para darse cuenta de esto último es comparar derechamente las escenas más recordadas del clásico protagonizado por Gregory Peck, Lee Remy, David Warner y Billie Whitelaw con esta versión 2006, donde solo sobresale el nombre de la actriz estadounidense Mia Farrow, ex musa de Woody Allen, dentro del elenco.

La historia de “La Profecía” es muy coherente en relación a las interpretaciones que en la época actual los cristianos han hecho sobre el Apocalipsis, el libro de San Juan. De ella se desprende que la encarnación humana del mal, y que tendrá como signo distintivo el número 666, se producirá dentro de las más altas esferas de la política internacional. Pues bien, el hijo del diablo, nacido de un chacal, será criado en el seno de una familia de diplomáticos estadounidenses, los cuales tras su paso por Roma “milagrosamente” terminan como embajadores de la potencia americana en Londres. Sin embargo, lo que ignora el padre adoptivo de la criatura, el embajador Robert Thorn (Liev Schreiber), es que tras haber cambiado a su fallecido hijo por este otro niño, Damián (Seamus Davey-Fitzpatrick), su destino quedó sellado, ya que tanto él como su esposa Kathryn (Julia Stiles) se encargarán de proteger y formar nada menos que al hijo del demonio, el mismo que se encargará de borrar del mapa a cualquier enemigo que se interponga en su camino, incluidos Robert y Kathryn.



Si bien John Moore quiso ser lo más fiel posible a la historia original, lo cierto es que falló al querer reproducir las mismas escenas de 1976, como el rechazo de los animales en el zoológico cuando enfrentan la mirada de Damián, donde esta vez solo hubo simios y no pocos extrañamos a las aterradas jirafas, o el nuevo desenlace de Kathryn, el que nuevamente tuvo como malhechora a la nana del diabólico niño, la señora Baylock (Mia Farrow), pero esta vez sin el impacto que tuvo el enfrentamiento final entre Lee Remick, la Kathryn de 1976, con Billie Whitelaw, la siniestra Sra. Baylock de aquella vez. Solo rescato la muerte del Padre Brennan (Pete Postlethwaite) en medio de una escalofriante tormenta, una escena tan intensa como la que todos recordábamos, el extraño suicidio de la joven niñera en el cumpleaños de Damián, y el accidente intencional donde Kathryn termina cayendo desde el balcón, producto del ya clásico paseo en triciclo del hijo que ella cree como propio, y del que ya comenzaba a sospechar.

“La Profecía” de este año 2006, estrenada de manera estratégica el día 6, del mes 6 y del año 6 después del 2000, no es más que otra cinta de terror que busca asustar a los espectadores más fáciles de impresionar, pero que está muy lejos de ser la heredera de la misma cinta que originó hasta debates teológicos a mediados de los años ’70. John Moore se la jugó por darle una mirada más moderna a un clásico del cine de espanto, aunque en honor a la verdad solo consiguió ser una copia más, sin mayor peso como producción en su conjunto, aunque no del todo deficiente. En relación a esto último, se valora que el género de terror vuela a ser mirado desde una óptica más sicológica que como fuente de laceraciones o desmembramiento de seres humanos, incluso teniendo algunas escenas de sangre dentro de esta historia de suspenso, aluciones diabólicas y asesinatos colectivos. Ni Liev Schreiber ni Julia Stiles estuvieron a la altura de Gregory Peck y Lee Remick, los primeros padres de Damián, lo cual también hace cojear un poco a este trabajo de Moore, siendo precisamente la dirección del norteamericano la principal responsable, sin embargo, tal como lo fue la actriz Billie Whitelaw en el film de Richard Donner, Mia Farrow como la dulce y a la vez siniestra niñera es el personaje más llamativo y mejor logrado, quedando como un tremendo error entonces el no haberle dado más espacio en esta nueva versión.

No me queda más que reiterar que la actual “Profecía” es solo una película más para asustar a niños, adolescentes y personas asustadizas, no mucha novedad a estas alturas, pero que al menos cumple como producción y elementos más técnicos, como la fotografía y la inquietante música incidental. Aún así, ojala nadie ose tocar otros clásicos, como “El Ente” o “El Resplandor”, si sus remakes solo van quedar como meros productos comerciales y mediáticos, algo muy distinto a lo que fueron sus versiones originales.

Regular




Ficha Técnica:

Nombre: La Profecía (The Omen)
Género: Terror
Dirección: John Moore
Guión: David Seltzer. Basado en el guión de "The Omen" (1976)
Reparto: Liev Schreiber, Julia Stiles, Mia Farrow, David Thewlis, Pete Postlethwaite, Michael Gambon, Seamus Davey-Fitzpatrick, Nikki Amuka-Bird, Reggie Austin, Marshall Cupp
Producción: John Moore y Glenn Williamson
Música: Marco Beltrami
Fotografía: Jonathan Sela
Montaje: Dan Zimmerman
Vestuario: George L. Little
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Duración: 110 minutos
Año: 2006
Link: http://www.theomenmovie.com/

jueves, junio 08, 2006

Concurso de Cortometrajes - 'TALENTO NACIONAL'



En el marco del Santiago 2º Festival Internacional de Cine, SANFIC 2006 que se llevara a cabo del 8 al 14 de agosto de 2006 en Cine Hoyts San Agustín , Huerfanos y La Reina, se realizará el concurso de cortometrajes “TALENTO NACIONAL”, que consiste en una selección de las producciones más destacadas del país. Dicha selección cuenta con el auspicio de TVE (Televisión Española) quien comprará el corto Ganador para ser exhibido en el programa Versión Española.

La selección está a cargo de Augusto Góngora, Gonzalo Justiniano, José Luis Torres Leiva y Carlos Flores Delpino y tiene por objetivo principal promover la participación de estudiantes de cine, cortometrajistas y profesionales para que expongan su experiencia y creatividad como recurso valioso para la industria cinematográfica y otras áreas.

Las bases para postular están abiertas hasta el 30 de junio y se pueden encontrar en:

www.sanfic.com


Participa ¡Ahora EXPORTAMOS tu talento!

domingo, junio 04, 2006

Match Point - 'El Juego de las Miserias'

... Difícilmente otra película que apunte a las miserias humanas logre igualar este punto de vista tan emocionante de Woody Allen. Lo más probable es que sigan apareciendo más títulos donde las relaciones amorosas pongan en jaque no solo la estabilidad emocional de sus protagonistas, sino también, sus convicciones más íntimas ...


Match Point

EL JUEGO DE LAS MISERIAS




Parto señalando desde un principio que jamás he sido un seguidor del cine de Woody Allen, simplemente porque nunca he resistido más de una hora esas historias de intelectualoides newyorkinos que tanto le gusta presentar. Y si bien con “Crímenes y Pecados” de 1989 sí conseguí darme un festín de buen cine, tuvieron que pasar más de quince años para volver a experimentar algo similar en una cinta de este cotizado director estadounidense, cuyo nombre a estas alturas ya es una clara marca registrada.

A casi un año del estreno de “Melinda & Melinda”, que aunque le reconozco un gran mérito como guión nunca estuvo ni cerca de fascinarme, con este nuevo trabajo realizado íntegramente en suelo londinense, Match Point, Allen otra vez coloca su nombre entre los grandes maestros de la industria cinematográfica. Quizás no abunde en adjetivos apoteósicos para esta cinta que se estrenó con bombos y platillos hace menos de una semana, pero por lo mismo, creo que una mirada menos comprometida, ya sea a favor o en contra, con el currículum de este director norteamericano puede ayudar mucho a quienes aún estén reticentes a pagar una entrada para sumergirse en el conocido mundo de Woody Allen.



“Match Point” apela a los sentimientos y actitudes más bajas del ser humano, pero que increíblemente van naciendo producto de la desesperación y el caos interno de manera muy coherente. Aquí no hay un villano de turno que, víctima de desórdenes sicológicos, comete actos atroces que terminan choqueando al espectador. Ni siquiera podríamos catalogar a este trabajo como un thriller, ya que tres cuartas partes de la película están centradas en un auténtico drama moderno, ese tan característico del cine de Allen, enfocado en las personalidades complejas. La cinta protagonizada por el actor irlandés Jonathan Rhys Meyers y la estadounidense Scarlett Johansson, ambos sex symbol cuyos gruesos labios debió tener en cuenta Woody Allen al momento de juntarlos, es mucho más que una versión sofisticada de “Atracción Fatal”, como el más ingenuo de los espectadores pudiera suponer.

Efectivamente, la trama gira en torno a un ex tenista irlandés, Chris Wilton (Rhys Meyers), quien ante su fracaso deportivo, aunque en vano intente llamarlo de otro modo, se muda a Londres para optar a una mejor vida, cerca de la finanzas y la high society londinense, logros que nunca hubiera obtenido si no se hubiera involucrado sentimentalmente con una hermosa e ingenua mujer, Chloe Hewett Wilton (Emily Mortimer), cuyos acomodados padres solo quieren que esté feliz junto a un hombre a quien ellos consideren el ideal. No ocurre lo mismo con el hermano de Chloe, Tom Hewett (Matthew Goode), quien tiene una relación no muy estable con una sensual y poco exitosa actriz norteamericana, Nola Rice (Johansson), la cual es víctima del rechazo más encarnizado por parte de la madre de Tom. Pues bien, Chris encuentra bienestar económico y laboral junto a Chloe, pero su verdadera pasión despierta al conocer a Nola, quien al igual que él es otra fracasada en un país ajeno.



Es la relación de Chris y Nola la que comienza a apoderarse de “Match Point”, una historia de infidelidades y amenazas que logra los momentos más sabrosos en un comienzo, pero que poco a poco va tomando un giro más dramático, a tal punto que Allen, sin perder ese acento sicológico de su cine, permite entender el comportamiento más excéntrico de sus personajes centrales. Y vaya cambios que Chris y Nola comienzan a experimentar a medida que avanzan los minutos. Él por una parte, empieza a obsesionarse de manera adolescente con la rubia y eterna postulante a actriz, siendo que ella está muy clara en no ir más allá de un affaire sin trascendencia, sin embargo, la relación termina dándose vuelta, hasta desembocar en la obsesión de ella hacia él.

Ese es el vuelco que Woody Allen quiso potenciar hasta el último minuto, ya que la situación de Chris en realidad no daba para una aventura extramarital que echara por la borda todo lo conseguido hasta ese momento. Y si bien la pasión por Nola lo encegueció en un comienzo, la marcha atrás se transformó en una tarea imposible al correr de los meses, más aún cuando es Nola quien pasó a la ofensiva. Ni siquiera los altibajos con la angelical Chloe logran que Chris se comporte como un verdadero hombre y deje de priorizar sus intereses materiales por sobre los personales. La obsesión entonces, más temprano que tarde, termina por desencadenar una tragedia, urdida bajo la presión y la frialdad más impresionante.



Difícilmente otra película que apunte a las miserias humanas logre igualar este punto de vista tan emocionante de Woody Allen. Lo más probable es que sigan apareciendo más títulos donde las relaciones amorosas pongan en jaque no solo la estabilidad emocional de sus protagonistas, sino también, sus convicciones más íntimas. Lo más cercano a este tipo de historias retorcidas fue el singular film galo “La Dama de Honor”, de Claude Chabrol, pero sinceramente será “Match Point” la que se lleve todos los créditos a partir de ahora.

Con una excelente actuación del irlandés Jonathan Rhys Meyers, mucho mejor a lo esperado, esta producción se encamina a estar presente dentro de lo mejor que nos dejará este año 2006, logro no menor luego de algunas decepciones francamente lamentables. Si bien Scarlett Johansson como actriz sigue sin convencerme, pese al natural nivel de excitación que provoca en el público masculino, donde en honor a la verdad debo incluirme, al menos su presencia me resultó muy acorde al rol de Nola, lo mismo que Emily Mortimer como la dulce Chloe, a quien ya extrañaba tras su protagónico en la hermosa cinta “Querido Frankie”.

En definitiva, los elogios no mentían y las expectativas iban en la dirección correcta. “Match Point” es una gran película donde Allen no solo se reivindica con su público, siempre muy exigente, sino que también abre las puertas de su cine para todos aquellos que nunca nos hemos sentido del todo identificados con él. La entrada al cine valió totalmente la pena.

Excelente





Ficha Técnica:

Nombre: Match Point
Género: Drama
Dirección: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Reparto: Jonathan Rhys Meyers, Scarlett Johansson, Matthew Goode, Emily Mortimer, Brian Cox, Penelope Wilton, James Nesbitt, Alexander Armstrong, John Fortune, Ewen Bremner
Producción: Letty Aronson, Gareth Wiley y Lucy Darwin
Fotografía: Remi Adefarasin
Montaje: Alisa Lepselter
País: Reino Unido
Idioma: Inglés
Duración: 123 minutos
Año: 2005
Link: http://www.dreamworks.com/matchpoint/

jueves, junio 01, 2006

El Castillo Andante - 'Valores Intransables'

... El doblaje al español podrá enfurecer a los más puristas dentro de este género, pero vaya que conseguirá atraer a un significativo número de público, el cual podrá apreciar a una película animada que probablemente pelee el primer lugar dentro de las mejores producciones del año ...



El Castillo Andante

VALORES INTRANSABLES






De la mano del decepcionante estreno de la versión cinematográfica de “El Código Da Vinci”, del norteamericano Ron Howard, llegó también a las salas locales la más esperada cinta animada que se anunciaba para este año 2006. Se trata de la última producción del director japonés Hayao Miyazaki, quien luego de su exitoso y alabado trabajo en “El Viaje de Chihiro” conquistó al siempre efusivo público occidental, que por generaciones ha sido un incondicional del animé japonés. Pues bien, aunque esta vez no llegó con el pergamino que significa la obtención del Oscar a mejor película animada, como sí lo hizo con Chihiro el año 2002, la sola presencia de El Castillo Andante, una memorable historia ambientada en la Inglaterra victoriana, nuevamente sitúa al cine de animación en lo más alto de un género que se resiste a ser considerado menor dentro de la industria del cine. Y en honor a la verdad, luego de apreciar este nuevo trabajo de Miyazaki, las expectativas estuvieron más que satisfechas.

La historia de este "Castillo Andante" está repleta de alusiones a la vida misma y a las transformaciones humanas que solemos ver dentro de ella. Podrá parecer descabellada a simple vista, pero a diferencia de la historia del niño/niña Chihiro, que era una historia ideada bajo un contexto real, esta vez Hayao Miyazaki, adaptando la novela de la británica Diana Wynne Jones, lo que hace es jugar con las metáforas de una historia con claros tintes pacifistas, pero cuyo eje central es la sorprendente transformación de una joven común y corriente, Sophie Hatter, quien trabaja en la tienda de sombreros de su familia y que termina siendo víctima de un maligno hechizo, al quedar convertida en una anciana de noventa años, con lo cual su vida experimenta un brusco y dramático giro.



Esta vez el director de clásicos como “La Princesa Mononoke” y “Mi Vecino Totoro”, en su particular estilo de exaltar los valores de los personajes que en apariencia son los más débiles, nos presenta la historia de esta Sophie, la cual es hechizada por La Bruja Calamidad, esta última una obesa e irónica mujer que actuó por despecho y a la vez con astucia, ya que a través de Sophie busca llegar a Howl, un seductor mago que despierta una evidente atracción en esta malévola mujer, quien no perdonó a la joven que vende sombreros tras haber conocido casualmente al joven mago mientras caminaba por las calles.

Pero la historia, supuestamente trágica de Sophie, no tiene mucha relación a lo que pudiéramos suponer en un primer momento, ya que la ahora anciana, si bien busca revertir este conjuro que trastorna tanto su físico como su vida, también buscará darle un nuevo sentido a su existencia, algo que va más allá de persistir en quedarse en este castillo que deambula por las tierras, ya que es el hogar de Howl, y quien supuestamente podría revertir el hechizo de la malvada bruja. Si bien Sophie se queda en el castillo realizando labores domésticas, sin suponerlo irá albergando sentimientos de amor por Howl, a pesar de descubrir en él su notoria inmadurez, que no se condice con su condición de mago.



También hace su aparición un extraño espantapájaros que se desplaza dando saltos a través de la vara que lo sostiene, y que sigue a Sophie ayudándola a entrar en el castillo, revelando su verdadera identidad solo hacia el final. Por otra parte, los sentimientos de compasión, humanidad y fraternidad que nacen en Sophie no se restringirán solo hacia Marko y Calcifer, los dos aliados de Howl y que viven junto a él en el castillo, el primero como un niño aprendiz de brujo, y el segundo como una divertida llama, siendo que es en realidad un demonio del fuego. Sophie también se apiadará de la burlesca bruja cuando esta caiga en desgracia, no pudiendo ya valerse por sí misma, habilidad que Sophie no perdió tras a haber quedado en un estado físico similar. Nace así una amistad que unirá a amigos y enemigos en pos de un solo objetivo, ayudar a Howl en ponerle término a la guerra.

Decíamos precisamente que la historia también es una alegoría al pacifismo, y es que la trama nos presenta a Howl como un ente que padece una extraña maldición, que lo hace ser un demonio alado por las noches, esta condición es producto de la sangrienta guerra entre brujos, donde él ha tomado parte por uno de los bandos en conflicto. Es en esta arista donde la historia de Miyazaki presenta una dicotomía muy particular, pero a la vez muy bien lograda, consistente en presentar las naves de guerra, al más puro estilo de clásicos como “Robotech”, en medio de una ambientación que fácilmente podría asimilarse a clásicos del animé nipón como “Candy” o “Angie, la niña de las flores”. Es este sufrimiento de Howl el que provocará que sus lazos con Sophie se acrecienten cada día más, logrando rejuvenecer de a poco a la joven, aunque sin perder el gris de sus cabellos, evidenciando así que el amor es la verdadera cura para ambos.



Esta es una hermosa y brillante historia donde, más allá de valorizarse el rol de la vejez en un mundo donde pareciera despreciarse todo lo que tenga que ver con canas y los años vividos, tiene la particularidad de presentar en un formato muy original situaciones que son muy distintivas del cine de Hayao Mizayaki, que tienen que ver con exaltar los valores humanos más sencillos, como la colaboración, la misericordia y por su puesto, el amor y la amistad, en medio de serias dificultades que ponen a prueba estos mismos valores. Esta es una cinta ideal para todo tipo de público, no solo para el infantil y para quienes son adictos al animé proveniente de Japón.

El doblaje al español podrá enfurecer a los más puristas dentro de este género, pero vaya que conseguirá atraer a un significativo número de público, el cual podrá apreciar una película animada que probablemente pelee el primer lugar dentro de las mejores producciones del año.


Excelente





Ficha Técnica:

Nombre: El Castillo Andante (Howl`s Moving Castle /
Hauru no Ugoku Shiro)
Género: Animación
Dirección: Hayao Miyazaki
Guión: Hayao Miyazaki. Basado en la novela de Diana Wynne Jones
Personajes: Sophie, Howl, La Bruja Calamidad (o Bruja de las Landas), Calcifer, Marko, Suliman, Hihn, Navet
Producción: Toshio Suzuki
Música: Joe Hisaishi
Fotografía: Okui Atsushi
Montaje: Takeshi Seyama
País: Japón
Idioma: Japonés (Doblada en Español)
Duración: 119 minutos
Año: 2004
Link: http://disney.go.com/disneypictures/castle/

martes, mayo 23, 2006

Kiltro - 'Patadas que se Atreven'

... Con algunos pasajes jocosos que hacen referencia a cintas de culto como Kill Bill, los clásicos de Jackie Chan y hasta “La Guerra de las Galaxias” (también aquí hay un enano que es maestro), “Kiltro” al menos cumple en factura técnica ...


Kiltro

PATADAS QUE SE ATREVEN







Un extraño fenómeno está ocurriendo en el cine chileno actual. Positivo por lo demás, ya que se está dando la lógica que si un país como el nuestro quiere avanzar en materia cinematográfica hasta llegar a hablarse de una ‘industria’ chilena del cine, lo cierto es que este nuevo celuloide criollo debe dar espacio a todo tipo de realizaciones. Pues bien, más temprano que tarde, el cine chileno entra en una vía hasta ahora más bien desconocida, aunque no menos peligrosa. Kiltro, del director y guionista Ernesto Díaz Espinoza, y que entre otros logros contó con apoyo de crédito CORFO para su realización, sin ningún tipo de escrúpulo entró de lleno en el género de acción y artes marciales, siendo que muchos la creíamos solo una intentona más por diversificar nuestro cine, desde luego a costa de granjearse sonoras críticas, la temible indiferencia del público, o simplemente jocosas carcajadas al apreciar el resultado obtenido.

Estamos claros que siempre habrá público para todo, y que muchos de estos espectadores aplaudirán a rabiar propuestas como esta, muchas veces imbuidos por la excitación de ver algo diferente dentro de nuestra realidad, o porque simplemente quieren ser condescendientes con directores atrevidos, lo cual los hará sentirse reflejados en su propia personalidad. Aunque en un género muy distinto, la misma lógica podría aplicarse a lo sucedido con “La Sagrada Familia”, de Sebastián Campos, que siendo una película de dudosa calidad gracias a sus constantes giros provocativos consiguió elogios de proporciones entre aquellos que se sienten más rompedores de esquemas. El caso inverso se produjo con “Fuga”, de Pablo Larraín, que despertó el rechazo generalizado de muchos de estos mismos críticos y espectadores, al considerarla en extremo pretenciosa y políticamente correcta. Con “Kiltro”, algo nos estaba avisando que sería considerada una película de culto por quienes alucinan con el cine bizarro de la violencia, y fue justamente eso lo que terminó sucediendo.



Esta no es ni mucho menos la película chilena del año, a excepción del impacto mediático generado por la osadía de su género, los efectos técnicos que emanan sangre y violencia, y por su puesto el elenco, siendo su principal atracción la presencia del chileno Marko Zaror, entre cuyos pergaminos está el haber sido reemplazante de Dwayne Johnson, más conocido como “La Roca”, en las películas de acción donde este último se llevó los créditos finales. Lo cierto es que nuestra primera película de artes marciales ofrece contrapuntos tan notablemente marcados, que se cometería una culposa injusticia si es catalogada de buena o mala por el simple hecho de darle prioridad a estos elementos discordantes. A la hora de evaluarla en su conjunto obligadamente hay que detenernos en cada uno de sus elementos.

El guión es tan simple que sorprende por lo precario, aunque no menos efectista, y está centrado en una curiosa historia de amor con claros rasgos de adolescencia irritante, y que está ambientada en nuestro conocido y querido barrio de Patronato, quizás el más característico del gran Santiago de Chile. Allí nos encontramos con un tipo de origen árabe, que no queda claro si es un adolescente con rasgos muy maduros o simplemente un veinteañero vago y que se quedó pegado en los diecisiete, cuya única obsesión es conquistar a una muchacha de rasgos orientales pero que no le corresponde. El sujeto en cuestión es Samy (Marko Zaror) y la joven de origen coreano es Kim (Caterina Jadresic). Samy, derivado de Samir, además de una sorprendente inmadurez y cerebro de músculo, desconoce que el origen de Kim marcó una serie de turbulencias entre las colonias palestina y coreana de Patronato. El solo mencionar esta situación ya conlleva una mueca de hilaridad, pero estamos hablando de una producción que si bien de original tiene muy poco, al menos intenta recrear dentro de nuestra idiosincrasia escenas y ambientes como los de producciones estadounidenses y orientales, independiente de su valor cinematográfico.



La trama irá develando los secretos de una antigua traición amorosa que involucran a Kim y a su padre, pero antes, Samy dará sus primeras muestras de superioridad en las artes marciales frente a los alumnos de Terán (Man Soo Yoon), el instructor coreano y padre de Kim, y frente al “Maniático”, su rival a la hora de conquistar a la muchacha, la cual en realidad es mitad coreana y mitad árabe. Quien hace su arribo para desenterrar este tormentoso secreto y cobrarse así venganza luego de años es Max Kalba (Miguel Angel de Luca), un palestino que cegado por el rencor buscará asesinar a Terán, su hija y a todos aquellos que lo traicionaron en el pasado. Samy por consiguiente deberá perfeccionar sus conocimientos para prestar socorro a su amada y a Terán, sin saber que su nuevo instructor en el norte chileno, Soto (Alejandro Castillo), después de entrenarlo jugará un papel en su vida más allá de lo que él cree.

Con algunos pasajes jocosos que hacen referencia a cintas de culto como Kill Bill, los clásicos de Jackie Chan y hasta “La Guerra de las Galaxias” (también aquí hay un enano que es maestro), “Kiltro” al menos cumple en factura técnica. Es sorprendente lo bien realizada que está en cuanto a producción, especialmente en fotografía, salvo claro algunos paisajes pintados a la pared, siendo hasta el momento la única cinta chilena capaz de ensombrecer a “Fuga” dentro de este ítem. Sin embargo, en las actuaciones es donde encontramos definitivamente lo peor. Aunque a un Alejandro Castillo, un Luis Alarcón o una Ximena Rivas, estos dos últimos en roles bastante secundarios, nadie a estas alturas podría cuestionarlos como actores de peso, la verdad es que no lograron subirle el nivel a esta película, resultando imposible de obviar la pobrísima performance de Marko Zaror como el héroe de turno, quien como actor resultó ser un excelente doble, y mejor karateca. Lo mismo va lamentablemente para Caterina Jadresic, quien solo por su innegable belleza sale bien parada en este desafío, esperando que a futuro pueda demostrar un desempeño mejor. Y si bien los argumentos a favor de “Kiltro” apuntan a que esta no era una película pensada para complacer a los críticos, lo cierto es que si queremos innovar y entregar productos de calidad, independiente del género, al menos las actuaciones protagónicas no son un detalle menor al cual se deba pasar por alto.



El coreano Man Soo Yoon y el destacado instructor Miguel Angel de Luca cumplen dignamente con lo que se les pidió, ya que no se trata de actores profesionales. El mérito de ellos, especialmente del segundo, fue haber colaborado con Zaror en recrear espectaculares secuencias de peleas, torturas y patadas con elementos corto punzantes, las cuales harán las delicias de quienes esperan ver sangre emanando de cabezas, cuellos y miembros. Muy buenos efectos, otro punto a favor en este trabajo de Díaz Espinoza.

Claramente las colonias árabe y coreana residentes en Chile merecen una película que mejor refleje sus costumbres y diferencias, y no esta producción que solo busca entretener, atreverse con buenos recursos en un género difícil y en definitiva pasar un rato agradable. Lo mismo podríamos decir de quienes practican artes marciales y quieran una obra de culto sobre sus destrezas, y si bien “Kiltro” lo es, una película de culto, su valoración va más por el lado lúdico, y que al menos no le resta mérito por intentar emular a las producciones extranjeras, donde el pegar una buena patada vale mucho más que encontrar al nuevo Sir Lawrence Olivier entre los maestros de las artes marciales.

Interesante





Ficha Técnica

Nombre: Kiltro
Género: Artes Marciales
Director: Ernesto Díaz Espinoza
Guión: Ernesto Díaz Espinoza
Reparto: Marko Zaror, Caterina Jadresic, Miguel Angel de Luca, Alejandro Castillo, Man Soo Yoon, Roberto Abendaño, Ximena Rivas, Daniela Llorente, Mauricio Diocares, Pablo Cerda, Luis Alarcón
Producción: Derek Rundell
Montaje: Ernesto Díaz Espinoza
Fotografía: Víctor Jiménez Atkin
Música: Rocco
País: Chile
Idioma: Español
Duración: 90 minutos
Año: 2006
Link: http://www.peliculakiltro.com/

sábado, mayo 20, 2006

Tributo a Soraya (película "Las Combatientes")

... Otra estrella que asciende al cielo...


SORAYA
(11/03/1969 - 10/05/2006)


TRIBUTO A UNA GRAN MUJER

("Las Combatientes")





Soraya


Hace poco más de una semana falleció una de las cantautoras latinoamericanas más queridas y admiradas de la última década, me refiero a Soraya, artista nacida en Colombia pero residente en Miami, Estados Unidos. Como pocas artistas femeninas de su época, Soraya logró combinar un extraordinario talento, con letras y acordes muy intimistas y personales, con una extraordinaria belleza, además de una autenticidad que siempre se agradeció y le permitió conseguir innumerables admiradores.

Tras una penosa recaída por el cáncer de seno que la afectaba, la artista no solo dejó un legado musical difícil de olvidar, sino además, un ejemplo de lucha contra la adversidad que significa enfrentar este terrible mal. Sus esfuerzos también se centraron en informar a muchas mujeres sobre su propia experiencia para que previnieran la detección a tiempo del cáncer mamario. Sin embargo, en este lado de América Latina se desconocía que su música también formó parte de la banda sonora de una película. Se trata de la producción puertoriqueña Las Combatientes del año 2004, protagonizada por las actrices Alba Nydia Díaz, Cordelia González y Flor Núñez, y su temática giraba precisamente en torno a esta mortal enfermedad y cómo sobrevivir a ella.



Título: Casi
Intérprete:
Soraya


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Como todos han coincidido en que el mensaje que nos dejó Soraya sobre la prevención de este tipo de cáncer fue una tarea loable, pues bien, creo que perfectamente podríamos conocer en Chile esta producción de Puerto Rico, la que incluso obtuvo el premio "Spirit of Moondance" en mayo del 2005, al obtener el primer lugar en el prestigioso Festival de Cine Internacional Moondance, el cual se realiza en Colorado, Estados Unidos.

Dejo planteada esta inquietud a quien corresponda.


Y bueno, no puedo dejar pasar la oportunidad de volver a escuchar uno de los temas románticos que más me han marcado. Es el caso de la hermosa canción De Repente, de su álbum debut "En Esta Noche" de 1996. Un belleza de composición.


Título: De Repente
Intérprete: Soraya


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Tal como se lo dije a muchos de sus fans, las personas solo mueren cuando se las olvida, de lo contrario, viven para siempre...

El Código Da Vinci - 'Temporada de Hipotecas'

... En términos cinematográficos propiamente tales, como nunca en muchos años la discusión ha estado centrada en las altas expectativas en relación a una película determinada, versus los escasos resultados obtenidos por ella. Como sea, el gran perdedor en este caso es el propio Ron Howard, más todo su equipo ...


El Código Da Vinci

TEMPORADA DE HIPOTECAS





Aún no queda del todo claro si el hito más importante de esta nueva cinta del director estadounidense Ron Howard, la versión cinematográfica del best seller de Dan Brown El Código Da Vinci, fue todo ese marketing publicitario que precedió su estreno mundial, o bien, las desastrosas críticas que este mismo trabajo a generado tras su primeras exhibiciones, incluyendo el Festival de Canes. Dichos cuestionamientos han surgido tanto desde la crítica especializada como desde cierto tipo de público, el más exigente por cierto. Personalmente, creo que la tercera arista en competencia, las fuertes quejas de movimientos católicos como el Opus Dei y la Iglesia romana misma, no son temas importantes a estas alturas, salvo para sabrosas discusiones de sobremesa o programas de televisión que buscan de sintonía.

En términos cinematográficos propiamente tales, como nunca en muchos años la discusión ha estado centrada en las altas expectativas en relación a una película determinada, versus los escasos resultados obtenidos por ella. Como sea, el gran perdedor en este caso es el propio Howard, más todo su equipo, ya que de lo que menos puede jactarse en estos momentos este director es de recibir críticas positivas por esta versión en cine de unos los textos novelísticos más exitosos, ya que salvo por el público adicto al cine pop-corn, nadie con dos dedos de frente podría levantar el dedo índice para dar su aprobación a una de las superproducciones más pobres dentro del llamado género thriller, y que literalmente deja por el suelo a la obra literaria a la cual pretendió emular en la pantalla grande. Siendo breve y conciso, hay solo dos motivos de peso para asistir a ver “El Código da Vinci”, una es tomar nota de lo desastroso que puede resultar seguir al pie de la letra, mediante el guión, la obra literaria en que se basa sin buscar ni una pizca de innovación, y el segundo motivo, para un buen porcentaje de espectadores, el darse un festín de proporciones viendo como un director y un actor estadounidenses, ambos íconos del cine de Hollywood, hipotecan sus cuestionados elogios en algo más de dos horas.



Vayamos por parte. A Ron Howard aún no se le perdona que haya obtenido el Oscar 2002 a mejor película por su controvertida “Una Mente Brillante”, con lo cual quedó tildado para siempre como un director oscarizado que solo tiene a la estatuilla en la cabeza a la hora de ponerse a trabajar, mientras que Tom Hanks, quien en este trabajo pretendió darle vida al simbologista Robert Langdon, debe estar conciente que fuera de Estados Unidos, es considerado el actor más sobrevalorado por la Academia norteamericana. Pues bien, como diríamos en buen chileno, ambos 'pisaron el palito’ (cometieron un error garrafal), y se embarcaron en una tarea tan pretenciosa como peligrosa, que consistía en darle forma a la exitosa y no menos cuestionable obra literaria de Dan Brown, la cual en el papel resultó ser una historia tremendamente entretenida y cautivante, pero que difícilmente se podría reproducir de la misma forma en una pantalla de cine. Ambos, Hanks y Howard, debieron creer que sus pergaminos bastarían para lograrlo, y si bien no pocos culpan a la debilidad de la historia misma por el magro resultado obtenido, lo cierto es que en un principio no pocos desoyeron las críticas a la historia de persecuciones, revelaciones simbólicas y teorías heréticas de Brown y creyeron que esta supuesta dupla dorada de Hollywood bastaría para conseguir un excelente trabajo de adaptación. Qué equivocados estaban.

Como sea, la historia del simbologista norteamericano que se ve envuelto en un macabro asesinato en el Louvre, con aparentes signos diabólicos, y que se convierte en el principal sospechoso de un rudo policía francés, Fache (Jean Reno), no logra cuajar en ningún momento con la historia original, la cual con un ritmo vertiginoso e impresionante va llevando la trama por senderos que la hacen adentrarse en terrenos pantanosos para la fe cristiana, donde la supuesta rivalidad a muerte entre la secta católica Opus Dei con el enigmático Priorato de Sión se apodera de la imaginación y las ansias del lector. Con la versión cinematográfica no ocurre nada de esto, transformando cada uno de los momentos de alta tensión y fuga en escenas inconexas, en ocasiones ridículas, y lo peor de todo, sin el más mínimo grado de expectación que pudiera sorprender al espectador. La presencia de la popular actriz francesa Audrey Tautou en el rol de la bella criptóloga Sophie Neveu, aliada de Langdon, en poco y nada ayuda en toda esta lamentable situación, ya que a la total falta de expresión de Hanks se terminó uniendo la de Tautou, transformando así a los protagonistas de “Forrest Gump” y “Amelie” en la pareja con menos química que haya visto en mucho tiempo. Solo el actor inglés Ian McKellen, como el flemático Sir Leigh Teabing, otro aliado de Langdon, intenta darle algo más de vida a su personaje, pero aparte de recordarnos constantemente al popular Gandalf de “Lord of the Rings” en cada una de sus locuciones sobre acontecimientos del medievo y la Palestina del siglo I, le jugó en contra que Ron Howard estropeara escenas donde su presencia era clave, como la prematura desconfianza que despierta en Sophie (acá nunca la hubo) y su posterior revelación como el personaje que realmente es. Sin duda este último punto es el momento peor logrado y por el cual Dan Brown debería estarse tomando la cabeza.



A esta historia que, reitero, es completamente distinta en cuanto a ritmo a la del libro que vendió millones de ejemplares hace tres años, se une un terrorífico monje albino llamado Silas (Paul Bettany), quien por encargo del no menos criticable Obispo Aringaroza (Alfred Molina), pretende resguardar a cualquier precio el gran secreto que la Iglesia Católica ha mantenido oculto por siglos: la descendencia de Jesús con María Magdalena, la cual es conocida como el “Santo Grial”, o “Sangre Real”. Tanto Aringaroza como Silas, ambos miembros del Opus Dei, no trepidarán en cometer incluso crímenes en pos de conseguir su objetivo, aunque esto les signifique aliarse con el denominado “Maestro”, el verdadero villano dentro de la historia. Molina como el Obispo no tuvo ninguna trascendencia en la historia, en la de Ron Howard al menos, ni siquiera cuando negocia grandes sumas de dinero junto a otros clérigos de su orden, mientras que Bettany más pareció una versión híbrida entre los maquiavélicos Siths del último episodio de “Star Wars” y uno que otro enemigo de Van Helsing en sus historias de vampiros. En el caso del actor galo Jean Reno como el capitán Faché, su rudeza y obstinación tampoco le ayudaron mucho para levantar en algo el nivel actoral dentro de esta cinta. Insisto, aunque Howard quiso ceñirse lo más fielmente posible al libro de Brown, de todos modos parecen dos historias distintas, o peor aún, una como la original, y la otra como la versión B.

Solo podríamos rescatar la hermosa fotografía de los lugares históricos y turísticos que sirvieron de locaciones, tanto en suelo francés y británico, entre ellas las afueras del Museo del Louvre y la Abadía de Westminster. La banda sonora a cargo de Hans Zimmer cumple con lo justo, con sonidos que le son identificables rápidamente. Lo demás queda todo en débito, comenzando por lo plano de un guión que no se la jugó por un valor agregado diferente respecto a la trama original, una edición que jamás pudo imprimirle un ritmo coherente, y actuaciones menos que regulares, que salvo la de McKellen, no cumplieron con lo que se esperaba de ellas. En el caso de Audrey Tautou, la actriz gala pone en riesgo su popularidad no tanto dentro del medio francés, europeo e internacional, pero sí para una posible carrera en el apetecido mercado norteamericano. Solo ella podría responder si ese fue su objetivo en mente al momento de aceptar el rol de Sophie Neveu, el cual siempre abogué porque fuera representado por una actriz de la misma nacionalidad del personaje original, aunque mi candidata para dicho papel era Emmanuelle Beart, quien ya había tenido un acercamiento con Hollywood junto a Tom Cruise en “Misión Imposible” (1996), y a quien primero imaginé en la ropa y zapatos de la joven criptóloga pelirroja mientras avanzaba en la lectura sobre Leonardo Da Vinci y sus anagramas. Tom Hanks por otra parte, es el que más hipoteca su cuestionado favoritismo por parte del público y la crítica de su natal Estados Unidos, ya que hasta el más incondicional de sus seguidores tendrá que aceptar que en este trabajo al menos nunca se notó cómodo, molestia que debió expresar en los camarines o en su hotel, pero no en medio de las filmaciones. De más está decir que jamás imaginé a este actor en la piel de Robert Langdon, pero con Ron Howard confirmado como director cualquier cosa podíamos esperar.



Así entonces, todo indica que el fenómeno ‘Da Vinci’ comienza a desinflarse por completo. Al archirepetido documental del canal de cable National Geographic sobre los fundamentos que tuvo Dan Brown para escribir su libro, y donde el escritor queda poco menos que de charlatán al no dar jamás una respuesta demostrable sobre los hechos supuestamente históricos que él sostenía como reales, se une ahora esta bizarra adaptación al cine de su propio trabajo, donde un cuestionado director estadounidense pretendió convertirlo en una superproducción que volviera a poner en el debate público y mundial la verdad histórica sobre Jesús, la Magdalena, la Iglesia Católica, el Priorato de Sión y el Opus Dei, pero que sin embargo, solo ha despertado quejas de los conservadores cristianos más fundamentalistas, las que a estas alturas son solo pintorescas frente a la discusión sobre el pobre resultado obtenido por Howard y su elefantiásica campaña promocional.

Una lástima. Cierta vez un amigo me decía que solo comentaba películas excelentes, muy buenas y buenas en este blog de cine, a lo más regulares. Probablemente tenía razón, y justamente por lo mismo nunca quise ni ver la secuela de “Bajos Instintos”, con Sharon Stone, para no perder el tiempo discutiendo un film a todas luces malo. Pues bien, sin imaginármelo nunca, la primera película que cae por debajo de la calificación de ‘regular’, termina siendo una de las cintas más esperadas del año y sobre la que hasta yo me formé ciertas expectativas, quizás porque nunca consideré un bodrio a “Una Mente Brillante”, tal como la mayoría de los otros críticos. “El Código Da Vinci” tampoco es un bodrio, pero estuvo muy cerca de serlo.

El Opus Dei y demás grupos extremos respirarán tranquilos a partir de ahora. Solo deberán añadir a su varias oraciones al día un sentido ‘gracias San Howard por favor concedido’. En honor a la verdad, flaco favor le hizo esta realización a Dan Brown y a los cabecillas del actual Priorato de Sión, si es que realmente existe y tiene con el alma en un hilo al Vaticano y sus tentáculos.


Mala






Ficha Técnica:

Nombre: El Código Da Vinci (The Da Vinci Code)
Género: Thriller
Dirección: Ron Howard
Guión: Akiva Goldsman. Basado en la novela de Dan Brown
Reparto: Tom Hanks, Audrey Tautou, Ian McKellen, Paul Bettany, Jean Reno, Alfred Molina, Jürgen Prochnow, Etienne Chicot, Jean-Yves Berteloot, Jean-Pierre Marielle, Marie-Françoise Audollent, Seth Gabel
Producción: Brian Grazer y John Calley
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Salvatore Totino
Montaje: Dan Hanley y Mike Hill
Vestuario: Daniel Orlandi
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Duración: 149 minutos
Año: 2006
Link: http://www.sonypictures.com/movies/thedavincicode/

martes, mayo 16, 2006

En Buena Compañía - 'Inteligencia Emocional a Prueba'

... “En Buena Compañía” es una comedia adulta que entretiene, y que más allá de uno o dos clichés, logra atrapar en muchos pasajes y no deja en absoluto esa frustrante sensación de ser un producto ya visto ...


En Buena Compañía

INTELIGENCIA EMOCIONAL A PRUEBA




Nuevamente me tomaré una licencia muy particular, y comenzaré señalando que, como en otras ocasiones, la presencia de uno de los actores norteamericanos que más he seguido durante estas últimas décadas fue la principal razón por la cual compré el ticket respectivo, y me senté a ver esta nueva comedia de Paul Weitz, titulada En Buena Compañía. Desde su rol como el joven amigo de Mickey Rooney en la película para televisión “Bill” (1983), la presencia en cualquier producción del actor estadounidense Dennis Quaid me hace evaluarlo constantemente en la pantalla grande, pero no bajo un prisma crítico, sino para seguir apreciando la evolución y madurez del actor que interpretó a uno de los roles que más me ha marcado.

Reconociendo entonces de antemano mi admiración por Quaid, no podía dejar pasar este nuevo trabajo donde el protagonista de “El Día Después de Mañana“ cumple otro rol protagónico. Pues bien, en el papel “En Buena Compañía” podría parecer como otra comedia 'americana' más, pero curiosamente, y debido en buena parte a múltiples elogios que leí en la red, me encontré con una realidad muy distinta. Y bueno, fue así como sin pensarlo demasiado asistí a verla, y ahora puedo afirmar que cualquier prejuicio en contra de esta producción carece de validez, ya que la película de Paul Weitz efectivamente se enmarca dentro del género de la comedia, pero con una buena dosis de reflexión que a pocos dejará indiferentes.



Acá se retrata el tema del empleo y desempleo desde una óptica irónica, con una clara crítica hacia la sociedad competitiva de hoy día, y es a través de este punto que el director va marcando la pauta para entregarnos la historia de un cincuentón jefe de ventas del semanario Sports America, Dan Foreman (Dennis Quaid), quien de un día para otro ve que su puesto ya no existe y que deberá estar a cargo de un nuevo jefe, y que solo tiene veintiséis años, Carter Duryea (Topher Grace). Este nuevo chico maravilla de las ventas basa su éxito profesional en las nuevas estrategias comerciales, muy distantes a la vieja escuela de Foreman, aunque lo que este último ignora es que Duryea podrá ser exitoso en el trabajo, pero es un tipo tremendamente perdedor en su vida sentimental.

A la nueva realidad dentro de la empresa, donde todos los empleados ven peligrar sus puestos de trabajo luego que Globecom adquiere a Sports America, se une otro factor más de división entre Carter y Dan, y que se debe a que el joven ejecutivo de Globecom termina enredándose sentimentalmente con la hija mayor de su maduro subordinado, Alex (Scarlett Johansson), con la cual Carter ve una luz de esperanza en su alicaída situación personal. La relación nace de modo casual entre ambos jóvenes, quedando de esta manera descartado que Carter se esté aprovechando de la extraña situación entre él y el padre de Alex. En honor a la verdad, la personalidad de Carter Duryea queda claramente retratada en los primeros minutos del film, ya que su candidez y su falta de carácter no le ayudan del todo cuando debe enfrentar primero a un sorprendido Dan Foreman, su nuevo ‘colaborador’, y más tarde a su temeroso equipo de ventas.



Dennis Quaid, quien nunca ha sido un actor que figure en el primer plano de la mega industria norteamericana, felizmente sale muy bien parado en esta nueva comedia con trazos de drama, que aunque centrándose en las nuevas formas de conducir un negocio, donde fácilmente se despide o degrada a funcionarios de carrera, lo que busca es marcar el acento en la lucha interna de quienes no siendo avasalladores, se ven obligados a serlo, porque la nueva economía así lo requiere. El rol de Quaid en este nuevo escenario queda entonces totalmente desfasado, puesto que además es un padre y marido chapado a la antigua, lo cual le jugará un serio revés con su ‘jefe’ cuando descubre la relación de este con su hija, aunque Dan también tendrá la capacidad para reconocer en él a un buen muchacho, incapaz de hacer daño por voluntad propia.

Topher Grace por su parte, conocido mundialmente por su protagónico en la serie “That 70's Show”, se nota que está debutando en estas lides, por lo cual puede perdonársele que no logre ensombrecer la presencia de Quaid, aunque siendo sinceros, el ángel que el norteamericano posee es un diamante en bruto que seguramente le servirá para seguir vigente en la pantalla grande. A Scarlett Johansson sin embargo prefiero esperarla en el estreno de “Match Point”, de Woody Allen, ya que su presencia en la cinta de Weitz brillo por su falta de peso, y en un rol no menor, ya que es ella quien desencadena un fuerte conflicto entre los dos protagonistas. La bella rubia queda en deuda en esta ocasión.

En definitiva entonces, “En Buena Compañía” es una comedia adulta que entretiene, y que más allá de uno o dos clichés, logra atrapar en muchos pasajes y no deja en absoluto esa frustrante sensación de ser un producto ya visto. Sobria, sin estridencias y posiblemente sin pretensiones, pero que curiosamente deja un mensaje fácil de recepcionar por quienes están imbuidos en esta nueva vorágine del mercado laboral, con su consecuente repercusión en la vida de las personas.


Muy Buena





Ficha Técnica:

Nombre: En Buena Compañía (In Good Company)
Género: Comedia Dramática
Dirección: Paul Weitz
Guión: Paul Weitz
Reparto: Dennis Quaid, Topher Grace, Scarlett Johansson, Marg Helgenberger, David Paymer, Philip Baker Hall, Clark Gregg, Selma Blair, Frankie Faison, Kevin Chapman
Producción: Paul Weitz y Chris Weitz
Música: Stephen Trask
Fotografía: Remi Adefarasin
Montaje: Myron Kerstein
Vestuario: Molly Maginnis
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Duración: 109 minutos
Año: 2004
Link: http://www.ingoodcompanymovie.com/