jueves, mayo 10, 2007

ÍNDICE 3

... dos en uno...


ESPECIAL DÍA DE LA MADRE
Good Bye Lenin!


Spiderman 3
LA PELÍCULA DEL MOMENTO






"Good Bye Lenin!"
Especial, Día de la Madre








"Spiderman 3"
La Película del Momento








Bonus Track...


Al cumplirse un año de la triste partida de la cantautora Soraya, les dejo un link con un pequeño tributo que elaboré en el blog de sus admiradores chilenos:




SORAYA

(11/03/1969 – 10/05/2006)

Una Estrella,
Ahora Leyenda









Saludos a todos.

El Hombre Araña 3 - 'Memorable Dualidad'

... salvo que la historia nuevamente conjugue elementos tan atractivos como la dualidad, la venganza y la redención como en esta tercera parte de Spiderman, no se justifica otra nueva entrega, aunque claro, los intereses económicos siempre serán un factor relevante en una producción de este tipo, claramente la mejor en su género...


El Hombre Araña 3
(Spiderman 3)

MEMORABLE DUALIDAD





A estas alturas resulta una majadería señalar que la trilogía de El Hombre Araña se ha convertido claramente en lo mejor del cine de ciencia-ficción de esta última década, más allá de lo oscuro de muchos de sus pasajes y las ansias que cada tres años provoca en una enorme cantidad de público, y aunque la tercera parte de esta saga está dando que hablar más que nada por su exitosa recaudación en la taquilla, lo mejor es no perder la perspectiva. La nueva visión del director norteamericano Sam Raimi no descuidó ningún detalle para hacer de éste su mejor trabajo a la fecha sobre el legendario cómic de Stan Lee y Steve Ditko, tanto así que resulta extraño escuchar cómo nuevamente salen a flote las rencillas entre Raimi y el resto del equipo de producción, las cuales, de ser ciertas, no dejaron ninguna huella en esta tercera y, posiblemente, última parte de la saga llevada al cine desde el año 2001.

Siendo bien honestos, es claro que un actor como Tobey Maguire dista mucho de representar al clásico galán que, ayudado por un colorido disfraz, sale a luchar por la justicia frente a rivales cada vez más bizarros. La misma lógica podríamos decir de la frágil Kirsten Dunst, muy lejos de la belleza clásica que originalmente era Mary Jane. Sin embargo, cuando un guión sabe mezclar efectos especiales de primer nivel con una historia de peso, donde los personajes tienen bastante que mostrar de su lado más humano, independiente si ese lado nos gusta o no, la balanza comienza a nivelarse sin ningún problema.



Lo bueno eso sí, tanto en este como de los otros dos films que le precedieron, es que precisamente este casting bastante alejado de los prototipos clásicos del cine de superhérores, ha convertido en toda una excepción a la regla a la versión cinematográfica del periodista que se convierte en el protector de New York, tras ser mordido por una araña. Raimi tuvo el mérito desde un comienzo de no enloquecerse solo con pirotecnia multimedial, y esta vez no solo lleva a la pantalla grande a dos de los más célebres antagonistas del atlético Peter Parker (Maguire) cuando se coloca el traje rojo-azul, sino que además aprovechó la mejor arista sicológica de uno de ellos, incluido el propio Parker.

Es así como la performance de otro actor carente del biotipo de Hollywood, Topher Grace, quien por accidente termina siendo el célebre doble opuesto de Spiderman en el cómic, Venom, comienza a tomar forma una vez que el propio Parker sufre los efectos de la atractiva pero peligrosa dualidad que ya conocíamos a través de la historieta. Una extraña sustancia negra invade el traje de Spiderman y casi lo convierte en un criminal, y a su vez, saca lo peor de la personalidad de Parker. Cuando éste logra liberarse de esta negativa entidad, Eddie Brock (Grace) es quien la recoge sin proponérselo y se convierte así en el peor rival de este Hombre Araña caído en desgracia.



La saga además se complementa con la aparición del atormentado Hombre de Arena (Thomas Haden Church), quien es acusado de haber asesinado al tío del protagonista, aunque su mayor dolor no es esta acusación y la posterior persecución de que es objeto, sino el hecho de no poder ver a su pequeña hija. La complicidad que consigue con Venom desatará la apoteósica batalla final, donde Spiderman recobrará la amistad de Harry Osborne (James Franco) luego de un duro enfrentamiento previo, quien en su afán de vengar la muerte de su padre, castigando al arácnido superhéroe, seduce a Mary Jane, vulnerable luego de sufrir con mayor fuerza la apatía de Parker frente a su fracaso como cantante, y posteriormente cuando su personalidad lo trastorna.

Esta es una historia maciza, con una extraordinaria musicalización de Christopher Young, que convierten a “Spiderman 3” en una cinta muy superior a las otras grandes producciones de cine fantástico, las que solo han sacado provecho del excelente nivel digital de la poderosa industria estadounidense para salir airosas frente al público masivo. Raimi ha quedado en un inmejorable pie para darle punto final a esta gran secuela, y salvo que la historia nuevamente conjugue elementos tan atractivos como la dualidad, la venganza y la redención como en esta tercera parte de Spiderman, no se justifica otra nueva entrega, aunque claro, los intereses económicos siempre serán un factor relevante en una producción de este tipo, claramente la mejor en su género, y porqué no decirlo, una de las mejores del año.


Muy Buena






Ficha Técnica:

Nombre:
El Hombre Araña 3 (Spiderman 3)
Género: Ciencia Ficción, Acción
Dirección: Sam Raimi
Guión: Sam Raimi, Ivan Raimi y Alvin Sargent. Basado en el cómic de Marvel de Stan Lee y Steve Ditko
Reparto: Tobey Maguire, Kirsten Dunst, James Franco, Thomas Haden Church, Topher Grace, Bryce Dallas Howard, James Cromwell, Rosemary Harris, J.K. Simmons
Producción: Laura Ziskin, Avi Arad y Grant Curtis
Fotografía: Bill Pope
Música: Christopher Young
Montaje: Bob Murawski
Vestuario: James Acheson
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Duración: 156 minutos
Año: 2007
Link: http://spiderman3.sonypictures.com/




Trailer

Good Bye Lenin! - 'Todo Por Mi Madre'

... la trama no gira alrededor de la caída del régimen comunista en la ex Alemania Oriental, sino en el gran amor que un hijo es capaz de sentir por su madre, lo que lo hace actuar de la forma en que lo hace. Grandes actuaciones de Katrin Saas y Daniel Brühl, ella como la rígida madre que es burdamente engañada, y él como el hijo comprometido con su recuperación...


Good Bye Lenin!


TODO POR MI MADRE







Especial Día de la Madre
(10 de Mayo)



Si hay algo que debe destacarse de este sorprendente film alemán, dirigido por Wolfgang Becker, es que consigue mantener la atención del público desde el comienzo hasta el final, no dejando una sola escena como relleno a lo largo de los 120 minutos en que dura el film, ganador el año 2003, entre varios otros galardones, de los cotizados premios Palmarés en Europa, nada menos que por Mejor Película y Mejor Actor Protagónico, a los que se sumaron los premios del público por Mejor Director y Mejor Actriz Protagónica. Con toda esta presentación queda claro porqué ésta será por mucho tiempo una de las películas más recordadas del cine germano, y a larga también se transformará en un clásico del séptimo arte. Inteligentemente, Becker utiliza la musicalización del cotizado francés Yann Tiersen a lo largo de este film para contar una historia aparentemente incoherente, pero que es llevada a la pantalla grande con un talento pocas veces visto. Claramente se distingue del cine de Hollywood por su ritmo y su forma de secuenciar las escenas, pero tampoco tiene ese sello distintivo del cine europeo, es decir, la lentitud. Así entonces, dudo que alguien pueda rotular de aburrida, o lenta, a esta magnífica cinta alemana. Su ritmo es precisamente lo que la hace tan atractiva, junto con la historia, lo que inevitablemente la convierte en un imperdible a la hora de sentarse a verla, para pasar un muy buen rato y quedarse con algo más que una entretenida comedia.

La trama transcurre en octubre del año 1989, en la ex Alemania Oriental (RDA), cuando precisamente cae el Muro de Berlín, y con él comienza el ocaso de la ex Unión Soviética y todos los estados socialistas de la Europa del Este. El proceso es traumático para todos los simpatizantes de estos regímenes totalitarios, y precisamente ésta es la problemática que da vida a Good Bye Lenin!, es decir, cómo hacer que una madre fuertemente comprometida con la causa comunista no termine muriéndose al ver que se desmorona el régimen que tanto admira, y por el que tantos sacrificios personales, incluso familiares, ha debido realizar. La mujer (Katrin Saas) pierde el conocimiento y cae en coma luego de ver arrestado a su hijo Alex (Daniel Brühl), quien formaba parte de los miles de alemanes orientales que protestaban días antes de la caída del muro, porque con eso acelerarían los cambios por venir.



Alex al ser liberado se entera de esta fatal noticia y decide hacerse cargo a como de lugar de su madre, en contraste con su hermana Ariane (Maria Simon), quien con una frialdad increíble demuestra un completo desinterés por su progenitora. Pero lo que ninguno de los hermanos podía suponer es que en cosa de meses, y de manera inesperada, su madre recobraría la conciencia y lentamente comenzaría a mejorar. Es ahí donde a Alex se le ocurre una ‘brillante’ idea, la de fingir que el colapso socialista en la ex RDA nunca ocurrió, permitiendo con esto que la recuperación de su madre sea más rápida y menos dolorosa. Enterarse de la verdad podría resultar fatal para su postrada madre, al menos eso es lo que él supone. A regañadientes entonces consigue que su hermana y su occidentalizado novio lo ayuden a preparar su cuarto, quitándole todo mueble y decoración que revele el nuevo estado capitalista de la nación, para volver a convertirlo en el mismo viejo y anquilosado cuarto donde la madre ha pasado todos esos años bajo el régimen de Eric Honecker.

A tal punto llega la obsesión de Alex por impedir que su madre descubra la nueva realidad de Alemania, donde la caída del muro de bien poco les sirvió a los del lado este, que junto a uno de sus compañeros de trabajo, con el cual reparten suscripción a la televisión satelital, elabora videos caseros para hacerle creer a la madre de Alex que aún están en el antiguo régimen cuando ella enciende la televisión. Hasta los vecinos deben ayudar a Alex, los que al ingresar a ese cuarto deben vestirse tal como lo hacían meses atrás, y llevando conversaciones que no revelen en nada la nueva situación política y social del país. Su hermana insiste en que es una locura, al novio de esta le da exactamente lo mismo, pero es la nueva novia de Alex, Lara (Chulpan Khamatova), quien decide poner término a toda esta locura, cuando ya se hace insostenible esta kafkiana situación.



Es una historia sumamente original y reflexiva, que contada con un ritmo intenso y una musicalización de primer nivel a cargo de Tiersen, se hace imposible dejar de verla. Wolfgang Becker consigue llegar al alma del espectador, y no solo al ver las peripecias del protagonista, en este caso Alex (Brühl), ya que uno de los clímax más potentes se da cuando Alex descubre que su padre no los abandonó ni a él y a su hermana cuando eran pequeños, debido a su viaje a Occidente donde encontró un nuevo amor, sino porque su propia madre no fue capaz de romper con el régimen, prefiriendo sacrificar su matrimonio para no abandonar la causa socialista. Alex y Ariane descubren brutalmente la verdad, luego de varios minutos en que las sonrisas del público brotan con cada una de las escenas jocosas relacionadas al engaño en la habitación. Ese quiebre es notable y merece ser destacado. Notable además la escena del reencuentro entre Alex y su padre, este último rol a cargo del actor Burghart Klaussner. Lo mismo ocurre cuando todos los personajes son testigos de cómo la caída del Muro, y la consecuente occidentalización del lado oriental, de muy poco sirvió a sus habitantes, casi todos descolocados frente a esta nueva y colorida realidad. Al parecer Lenin, después de todo, no se revolcó en su tumba.

En definitiva, una excelente película, lo mejor del segundo semestre del año 2004, donde solo "Machuca” de Andrés Wood le hizo sombra en nuestro país, y vaya un dato curioso, la cinta de Wood, al igual que la de Becker, supo dejar la contingencia política y social del país como marco de una historia mucho más humana, ya que en el caso de esta producción germana, la trama no gira alrededor de la caída del régimen comunista en la ex Alemania Oriental, sino en el gran amor que un hijo es capaz de sentir por su madre, lo que lo hace actuar de la forma en que lo hace. "Good Bye Lenin" definitivamente hay que verla, ya sea a través del cable o en DVD, en especial, por las grandes actuaciones de Katrin Saas y Daniel Brühl, ella como la rígida madre que es burdamente engañada, y él como el hijo comprometido con su recuperación. Una brillante producción del cine europeo, a estas altura ya un clásico.


Excelente





Ficha Técnica:

Título: Good Bye Lenin!
Género: Comedia Dramática
Formato: DVD
Dirección: Wolfgang Becker
Guión: Bern Ligthtenberg
Reparto: Daniel Brühl, Katrin Saas, Maria Simon, Chulpan Khamatova, Florian Lucas, Alexander Beyer, Burghart Klaussner
Producción: Stefan Arndt
Música: Yann Tiersen
Fotografía: Martín Kukula
País: Alemania
Año: 2003
Idioma: Alemán
Duración: 120 min
Link: http://www.good-bye-lenin.de/intro.php





Trailer

lunes, abril 23, 2007

Menú de Clásicos

... el poder de la vigencia...


CLÁSICOS DE CUATRO DÉCADAS






Un cordial saludo a todos los lectores.

Luego de más de un mes de ausencia he querido volver a las pistas jugando a ganador, por más oportunista que pudiese parecer, ya que las cuatro cintas seleccionadas están consideradas dentro de las mejores en su género.

A continuación, y atendiendo a un viejo pedido de algunos lectores, les dejo mis impresiones sobre cuatro cintas que ya son todo un clásico para nosotros, tres de ellas estadounidenses y una chilena, esta última realizada hace solo tres años.

De distintos géneros, y habiendo cronológicamente dos décadas entre una y otra, espero poder darle en el gusto a quienes se interesen por estos comentarios:



CIUDADANO KANE
Orson Welles
Estados Unidos
Año 1941







¿QUÉ FUE DE BABY JANE?
Robert Aldrich
Estados Unidos
Año 1962







EL ENTE
Sydney J. Furie
Estados Unidos
Año 1982







MACHUCA
Andrés Wood
Chile y España
Año 2004





Como siempre, quedan cordialmente invitados a opinar...



PD: Ojalá ningún tontito(a) quiera imitar a alguno de estos personajes, tal como el surcoreano que se fascinó con "Oldboy" y... bueno, ya saben lo que pasó.

Ciudadano Kane - Todo Por Rosebud'

... Esta es una obra mayor, mucho más que un mero clásico, aquí estamos hablando derechamente de un nuevo concepto de cine, que tanto en su época como a través del tiempo ha marcado a generaciones...


Ciudadano Kane
(Citizen Kane)


TODO POR ROSEBUD





Escribir sobre un clásico del cine no es una tarea fácil, más aún cuando sobre esta cinta se ha escrito y se ha dicho de todo, pero bien vale la pena detenerse y darle una mirada un poco distinta a uno de las obras más importantes de la cinematografía mundial, ya que desde su estreno en las salas estadounidenses, en aquel lejano año 1941, provocó un vuelco en la manera de hacer cine, lo que en buenas cuentas significó un antes y un después desde Ciudadano Kane, la primera y más impresionante de las películas escritas y dirigidas por el mítico Orson Welles, el mismo cerebro detrás de otro clásico llevado al cine, “La Guerra de los Mundos” de 1939, aunque en esta última solo ofició como actor.

Basada en la historia de un magnate de las comunicaciones de aquella época en el gran país del norte, Welles se inspiró en el controvertido William Randolph Hearst para presentar una historia cuyo comienzo transita por enigmáticos pasadizos, algunos de ellos cercanos al género policial, pero que de pronto pasa a ser casi como un documental sobre la vida del protagonista, el ciudadano Charles Foster Kane (Orson Welles), para derivar posteriormente en una intrigante búsqueda por descubrir la historia personal de este polémico hombre, cuya muerte inspira esta investigación, así como la última palabra que se le oyó segundos antes de su deceso: “Rosebud”.



Orson Welles puede ser efectivamente uno de los mayores genios de la primera parte del siglo XX en Estados Unidos, y si nos concentramos exclusivamente en su carrera cinematográfica, descubriremos que este actor, director, guionista y productor, que en 1941 solo contaba con veinticinco años de edad, le hace honor a estos pergaminos no solo por lo exitoso de su trabajo, sino porque en buenas cuentas tuvo la maestría de aportar con una nueva escuela en el arte de la dirección, mediante técnicas y narrativas que no se habían explotado con anterioridad, siendo este “Ciudadano Kane”, su ópera prima como director, la guía para nuevos directores que no escondieron su admiración por el legado de Welles.

Esta película, que aunque muchos no lo crean solo ganó el Oscar de ese año por mejor guión original, tiene además el gran mérito de ser una historia que no ha perdido vigencia con los años, ya que indagar en telarañas como las del poder, la arrogancia e incluso la corrupción, ligadas a una historia humana llena de intensidad, le han permitido a esta obra maestra del séptimo arte ser un patrón para cualquier historia contemporánea que quiera contarse, siempre teniendo como protagonista a algún poderoso, sea del ámbito que sea. Orson Welles pudo haberse cobrado viejas cuentas con William Randolph Hearst al momento de realizar “Citizen Kane”, pero por increíble que parezca, más que apuntar sus dardos contra el hombre que hasta intentó frenar la exhibición del film, Welles desnudó la historia de todos los Kane que pudiésemos imaginar.



Aunque la historia comienza con los últimos segundos de un hombre que muere cargando una esfera en una de sus manos, la que en su interior tiene una casa donde nunca cesa de nevar, el hecho de haber pronunciado “rosebud” tras expirar su último aliento, alentó a un grupo de periodistas a indagar y contar la historia de este Charles Kane. Primero se piensa en presentar su vida mediante imágenes del magnate en vida, así como de su fastuosa mansión llamada Xanadú y sus influyentes cadenas de diarios, radios y fábricas de las que era dueño. Sin embargo, luego de la escena de esta enigmática muerte, así como la de este breve documental en el cual se quiso presentar a Kane, Welles vuelve a dar un vuelco, para centrarse esta vez en la investigación sobre el protagonista y el significado de “rosebud”, esta vez mediante los más cercanos a Kane, incluyendo ex amigos, colaboradores y ex esposas.

Con técnicas que a comienzos de la década del cuarenta significaron toda una antiacademia a la hora de hacer cine, Welles mediante escenas con alto contraste a través de la iluminación, planos y profundidades de campo que acentuaron aún más ese estilo de cine negro, y por sobre todo, el inicio del concepto de “flash-back” para presentar al personaje central, convirtieron a la trama en todo un ejercicio visual e intelectual para el espectador, el que en definitiva tendrá que concluir qué tipo de ser humano es el que se le está presentando, tarea nada de fácil en realidad, ya que la complejidad de Charles Kane difícilmente lo convierte en víctima o villano de buenas a primera. Así opera la maestría de Welles, caracterizando soberbiamente a este hombre en diversas etapas de su vida, incluyendo su muerte al envejecer, como la de los demás actores que le dieron vida a su círculo más estrecho, destacando a la magnífica Agnes Moorehead como su madre en la infancia, Joseph Cotten como Jedediah Leland, ex amigo y crítico de espectáculos en su diario, y Dorothy Comingore, quien le dio vida a la rubia Susan Alexander Kane, su segunda esposa luego de haber sido su amante, y la causante además de su primer divorcio y el fin de su incursión en la política.



Aunque la definición de “rosebud” ha dado pie a innumerables interpretaciones, entre ellas que Kane podría ser un personaje ligado a los rosacruces, o que el término, tal como con Randolph Hearst tendría relación a la forma de los genitales de su amante, lo cierto es que para Kane el recuerdo de su infancia lo marcó para siempre, ya que esta fue la única etapa de su existencia en que realmente fue feliz, y estuvo libre de las tensiones y el dolor que la vida le deparó desde que fue forzado a abandonar a su madre para convertirse en un magnate. Sin pretender revelar qué significaba realmente esta misteriosa palabra, lo cierto es que la respuesta efectivamente está en esa casa donde la nieve lo cubre casi todo, incluido su apreciado trineo. Cuando Kane necesitó más que nunca de ese recuerdo, incluido el momento de su muerte, “rosebud” volvía a su mente para consolarlo.

“El Extraño”, “La Dama de Shangai” y “Sed de Mal” fueron solo algunos de los títulos que le siguieron a este “Ciudadano Kane”, pero lo cierto es que el constante Nº1 donde siempre es ubicada a la hora de escoger a la mejor película de todos los tiempos, no es pura o simple casualidad. Esta es una obra mayor, mucho más que un mero clásico, aquí estamos hablando derechamente de un nuevo concepto de cine, que tanto en su época como a través del tiempo ha marcado a generaciones. Podrá aburrir a cierto tipo de público, y podrá incluso despertar suspicacias entre los detractores del cine norteamericano, pero nadie pondrá en tela de juicio una obra que merece ser vista por todos aquellos que ven al cine como un arte, no solo como un pasatiempo. Orson Welles hizo su parte, y desde hace sesenta y seis años la visión del público y la crítica ha dado su veredicto, con el resultado ya conocido por todos.


Excelente





Ficha Técnica:

Nombre: Ciudadano Kane (Citizen Kane / The Citizen)
Género: Drama
Formato: DVD
Director: Orson Welles
Guión: Herman J. Mankiewicz y Orson Welles
Elenco: Orson Welles, Joseph Cotten, Dorothy Comingore, Agnes Moorehead, Ruth Warrick, Ray Collins, Everett Sloane, George Coulouris
Producción: Orson Welles, Richard Baer
Montaje: Robert Wise y Mark Robson
Música: Bernard Herrmann
Fotografía: Gregg Toland y Harry Wild
Vestuario: Edward Stevenson
Idioma: Inglés.
País: Estados Unidos.
Año: 1941
Duración: 117 minutos
Link: http://www.cineclasico.com/drama/kane/kane.htm




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¿Qué Fue de Baby Jane? - 'Un Ocaso Demencial'

... Los evidentes toques del cine oscuro de Hitchcock, los primeros planos y la musicalización de esta cinta no dejan espacio para dudas, respecto a que este título es uno de los mejores exponentes del cine gótico, en blanco y negro, que hizo famoso al Hollywood de aquellos años...


¿Qué Fue de Baby Jane?
(¿Whatever Happened to
Baby Jane?)


UN OCASO DEMENCIAL






Dos divas en duelo. Vaya manera de describir a una de las mejores producciones de la década sesenta, cuyo director fue el recordado Robert Aldrich, sin embargo esa es precisamente la mejor descripción que puede hacerse de este inquietante film, que no solo recreó el dolor y la agonía de dos ex estrellas infantiles, ahora retratadas en una dolorosa vejez, sino que además, complementó esta especie de paradoja del mundo del show bussiness norteamericano de principios del siglo XX, con un singular tinte de horror gótico que cosechó la admiración de millones de espectadores a partir del año 1962, fecha de estreno de ¿Qué fue de Baby Jane?, la película que devolvió al circuito comercial a dos legendarias actrices venidas a menos, Bette Davis y Joan Crawford.

De reconocida rivalidad mutua, aunque Bette siempre reconoció sentir envidia profesional por otra leyenda del cine, Katharine Hepburn, la verdad es que el difícil temperamento de ambas protagonistas, Crawford y Davis, fue el mejor caldo de cultivo para que ambos roles protagónicos fuesen representados de manera magistral por las dos divas, prácticamente la mejor explicación posible a la hora de evaluar las caracterizaciones de ambas, y que a la legendaria protagonista de “Jezabel” le significó su décima nominación como mejor actriz principal en los Oscar de ese mismo año .



Se dice que Joan nunca perdonó a la Academia por no ser considerada en dicha quina, como sí lo fue Bette, y siendo honestos, nadie podría culpar a esta esbelta actriz que dos décadas antes obtuvo dicho premio por “Mildred Pierce”, ya que en una faceta muy distinta al rol que encarnó la Davis en la cinta de Aldrich, precisamente como su víctima, lo cierto es que las dos actuaciones son un clase magistral de interpretación, y no solo para jóvenes actrices femeninas, sino para todo aquel que abrace la profesión de actor. Hubo encono entre ambas detrás de las cámaras, eso es indiscutible, pero sumado a la versatilidad y el talento que poseían el resultado fue más que predecible.

“¿Qué fue de Baby Jane?” es una tormentosa historia donde dos hermanas perdieron hace décadas la belleza y la gracia que las hizo ser estrellas a temprana edad. Sin embargo, ninguna de las dos pudo imaginar que un trágico suceso marcaría sus vidas para siempre, atándolas de por vida en una compañía mutua que está muy lejana de ser amable y fraternal, frustrándolas a las dos, Blanche Hudson (Joan Crawford) y Baby Jane Hudson (Bette Davis), al punto que esta última pierde la cordura con el correr de los años. Se dice que ella, estando borracha, arroyó con el coche a su hermana dejándola paralítica. Aunque ya muy tarde, la verdad de todos modos saldrá a flote.



Luego de algunas décadas, Jane oficia ahora casi como empleada de Blanche, preocupada de cocinarle, servirle y ayudarle ante su incapacidad física, pero con el correr de los años encubó un odio y un resentimiento que se fueron mezclando poco a poco con la no aceptación del paso del tiempo. Su aspecto es horrendo, ya que el maquillaje y el cabello teñido de rubio en vez de perpetuar la imagen de la niña estrella que alguna vez fue, ahora solo provoca repulsión en aquel rostro ajado por la vejez. Sumado a su afición por la bebida, solo consigue que su hermana Blanche intente deshacerse de ella, tratando de enviarla a un sanatorio, idea que también comparte Elvira (Maidie Norman), una empleada de raza negra que también comienza a intuir la insanidad mental de Jane.

Pese a la postración en que se encuentra Blanche, ella está conciente del deterioro mental de su hermana, pero los hechos se precipitan demasiado rápido para ella, puesto que Jane ya no solo dejó de sentir remordimientos por el daño que le provocó hace años, dejándola inválida, sino que ahora además, le hace saber que está enterada de sus planes para encerrarla en un manicomio. Desde ese momento comienza una demencial venganza en contra de Blance, provocada por su retorcida mente infantil y la frustración que cargó por años, yendo desde ponerle animales muertos en la comida, hasta llegar a la violencia física más extrema, sin misericordia. Llega incluso a cometer homicidio, para que nadie la descubra y la acuse por los atroces actos que comete en contra de la frágil Blanche.



Soberbia la Davis como la enajenada Baby Jane, con esos enormes ojos claros adornados con el oscuro maquillaje que los rodea, transformando así al personaje en su mejor interpretación dentro de su larga y exitosa carrera cinematográfica, pero Joan Crawford también supo sacarle partido a esa mujer postrada y aterrorizada por su sicótica hermana. Dos roles que se potenciaron mutuamente, uno como el de la víctima más atormentada y el otro como la mejor de la ‘malas’. Pero si de actuaciones se trata, lo curioso es que no solo Davis y Crawford se llevaron los aplausos, ya que un tercer personaje, aunque secundario, también logró sobresalir. El corpulento actor Victor Buono le dio vida a Edwin Flagg, un curioso maestro de música que vive con su madre, y que es contactado por Jane para relanzar su carrera. Pese a que muestra cierta simpatía por esta tosca y graciosa mujer, lo cierto es que se lleva una terrible sorpresa cuando descubre lo que esta oculta en el segundo piso de su casa.

Robert Aldrich tuvo también una larga carrera como director, pero con la ayuda de estos tremendos actores que reunió en 1962, “¿Qué fue de Baby Jane?” lo transformó en un director de culto. Los evidentes toques del cine oscuro de Hitchcock, los primeros planos y la musicalización de esta cinta no dejan espacio para dudas, respecto a que este título es uno de los mejores exponentes del cine gótico, en blanco y negro, que hizo famoso al Hollywood de aquellos años. Con actuaciones memorables y una brillante dirección, esta no debería ser una película que alguien que ame el buen cine pueda dejar pasar, más aún, cuando siempre ha sido interesante exponer el ocaso de las estrellas infantiles de Hollywood, pese a la retorcida trama de las hermanas Hudson en esta gran producción.


Excelente





Ficha Técnica:

Nombre: ¿Qué Fue de Baby Jane? (¿Whatever Happened to Baby Jane?)
Género: Thriller Dramático, Terror Gótico
Formato: DVD
Director: Robert Aldrich
Guión: Henry Farrell, Lukas Heller
Elenco: Bette Davis, Joan Crawford, Victor Buono, Maidie Norman, Marjorie Bennett, Anna Lee, Robert Cornthwaite
Producción: Robert Aldrich
Montaje: Michael Luciano
Música: Frank De Vol
Fotografía: Ernest Haller
Idioma: Inglés.
País: Estados Unidos.
Año: 1962
Duración: 134 min.
Link: http://www.filmsite.org/what.html




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El Ente - 'Dudas Que Torturan'

... Impecable actuación de Barbara Hershey, muy lejos de la caricatura de una víctima de fenómenos poltergeist, siempre evidenciando la atormentada existencia de una mujer con un doloroso pasado que creyó haber superado, y que ahora regresa para torturarla de una manera extremadamente siniestra...


El Ente
(The Entity)


DUDAS QUE TORTURAN






Siendo a estas alturas un clásico del cine de horror, aunque en realidad la cinta también esconde un profundo drama humano, lo cierto es que El Ente, bajo cuya dirección estuvo uno de los directores más subvalorados del medio norteamericano, Sydney J. Furie, se ha transformado a más de veinte años de su realización en un imperdible para la totalidad de los seguidores del cine de suspenso, alejándola de ese desagradable contingente de cintas de terror de finales de los setenta, y comienzos de los ochenta, las cuales pese a angustiar a muchos niños y jóvenes asustadizos, solo fueron un festín de sangre, laceraciones y persecuciones, muy por debajo del nivel que nos dejó la historia de Carla Morán (Barbara Hershey).

Presentada en su epílogo como una historia real, uno de los casos más extraños de la parasicología, Furie se basó en los acontecimientos que debió soportar la verdadera heroína de este extraño fenómeno asociado a las proyecciones mentales, una mujer estadounidense que en 1974 se la identificó simplemente como Doris D., y cuyo caso inspiró al escritor Frank De Felitta a escribir “El Ente”, que después pasó a la pantalla grande. Efectivamente hubo investigación científica y académica de este extraño fenómeno, aunque la cinta parece haber reforzado algunos pasajes con grandilocuencia para causar un mayor efecto visual, y por cierto sicológico, entre el público.



Barbara Hershey es una actriz norteamericana que se ha destacado por papeles complejos, incluyendo algunos roles bajo la dirección de Woody Allen y la inquietante María Magdalena de “La Última Tentación de Cristo” de Scorsese, por esta razón no debiera sorprender su presencia en una cinta de terror como esta, puesto que tal como ya señalé, “El Ente” dista mucho de ser comparada con títulos como “Pesadilla”, “Halloween” o “Poltergeist”, ya que entre sus mayores logros está precisamente la actuación de Hershey, quien logró darle vida a una Carla Morán difícil de comprender, ayudada en gran parte por la visión que el propio Furie le dio a la historia.

Carla Morán es una joven viuda que tiene tres hijos, dos niñas y un joven adolescente. Ella es bastante atractiva y pareciera vivir una vida difícil en lo económico, pero bastante estable en el plano familiar, aunque añora que su actual pareja, Jerry (Alex Rocco), deje de viajar por trabajo para que puedan vivir como una verdadera familia, y así ella pueda encontrar el equilibrio que siempre ha deseado. Es esta última arista con la que el director parece jugar una y otra vez, ya que no es fácil dilucidar si la entidad realmente existe o es solo producto de su mente.



A estas alturas no es novedad comentar los hechos que le han dado fama a esta historia, y que convirtieron a “The Entity” en una película de culto, puesto que los ataques sexuales a los que debe hacerle frente Carla Morán se han vuelto de antología, tanto por lo chocante de sus escenas, como por lo bien logrado de dichas secuencias. Muchos de los encuadres en diagonal, el contraste en la iluminación y los acordes estridentes en la musicalización no le dieron tregua a los espectadores más sensibles. Se ha catalogado incluso a este film como de ‘terror erótico’, ya que los primeros planos de las agresiones físicas y sexuales perpetradas por este ente diabólico y pervertido son bastante más explícitos de lo que cualquiera pudiera suponer.

Carla comienza a vivir estas atroces experiencias de un momento a otro, siempre de noche y a solas, sin ninguna razón aparente, pero también hay ataques fuera de la casa, a la cual culpó en primera instancia, ya que también casi pierde la vida al perder el control de su automóvil a manos de este extraño ser. Es tras estos sucesos que decide pedir ayuda médica, aunque nos es difícil suponer que los primeros diagnósticos del equipo médico, incluyendo al doctor que más se interesa por su caso, Phil Sneiderman (Ron Silver), apuntan derechamente a un desorden mental en la mujer, aunque las heridas y las evidencias de violencia están muy visibles en su cuerpo. Tampoco bastaron los relatos de sus hijos, su mejor amiga y su actual pareja, quienes horrorizados fueron testigos presenciales de los ataques.



Es ahí donde la cinta centra sus dardos, tal como en la historia real en que se basó De Felitta, puesto que por más explícitos y violentos que sean presentados las violaciones y abusos en contra de Morán, las dudas sobre su extraño caso se acentúan cada vez más, porque a poco indagar en la memoria de la protagonista el doctor Sneiderman logra dar con un antecedente crucial. Carla Morán fue constantemente violada en su infancia. Impecable actuación de Barbara Hershey, muy lejos de la caricatura de una víctima de fenómenos poltergeist, siempre evidenciando la atormentada existencia de una mujer con un doloroso pasado que creyó haber superado, y que ahora regresa para torturarla de una manera extremadamente siniestra.

La trama irremediablemente deriva en la desesperación de Carla, quien ante la incredulidad de los médicos decide investigar y acercarse a parasicólogos ayudados por estudiantes universitarios, a cuya cabeza está la doctora Cooly (Jacqueline Brookes). Juntos, pese a la oposición de Sneiderman, deciden poner en práctica métodos no convencionales para estudiar y atrapar a la entidad. La cinta recrea incluso los verdaderos momentos en que Doris D., en la trama como Carla Morán, logra que el equipo de parasicólogos grabe las extrañas luces que se presentan por las noches en su cuarto. Sin embargo, debido a la deficiencia en los recursos tecnológicos de la época, la peligrosa escena donde atrapan al ente con nitrogeno, quedó reducida a una deficiente toma donde hielo superpuesto pretende moverse como una montaña con vida propia. Aún así, el final con Morán enfrentando al ente, al abandonar para siempre aquella casa, vuelve a erizar la piel, y con las palabras finales se da término a la que, en mi opinión, fue la mejor producción del género terror en la década ochenta. Drama y horror, recreado como pocas veces.


Excelente





Ficha Técnica:

Nombre: El Ente (The Entity)
Género: Terror, Drama
Formato: DVD
Director: Sydney J. Furie
Guión: Frank De Felitta
Elenco: Barbara Hershey, Ron Silver, Alex Rocco, Jacqueline Brookes, David Labiosa, George Coe, Margaret Blye, Richard Brestoff, Natasha Ryan
Producción: Harold Schneider
Montaje: Frank J. Urioste
Música: Charles Bernstein
Fotografía: Stephen H. Burum
Idioma: Inglés
País: Estados Unidos
Año: 1982
Duración: 120 min.
Link: http://www.fox.es/dvd/elente/10583/



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domingo, abril 22, 2007

Machuca - 'La Más Humana Utopía'

... la dirección de Andrés Wood jugó un rol clave en el resultado final, al saber contar una historia tan humana y cercana a la realidad de algunos colegios santiaguinos de esos años, sin caer en el eterno reclamo político y social que significó la dictadura militar en nuestras vidas...


Machuca


LA MÁS HUMANA UTOPÍA






Aunque solo han pasado dos años y medio desde que la co-producción chileno-española Machuca se presentó en nuestro país, muchos temimos en un primer momento que el cine nacional nuevamente se centrara en la memoria reciente de Chile, con el único propósito de continuar con la larga lista de producciones que retrataron el horror de la dictadura de Augusto Pinochet, muchas veces con recursos técnicos y humanos menos que deficientes, lo cual terminaba más por asfixiar al público que ayudarlo a crear conciencia. Pues bien, la cinta de Andrés Wood tiene muchos pasajes que podrían resultar cuestionables por aquellos chilenos ubicados en la otra trinchera política, pero estuvo muy lejos de ser solo una cinta panfletaria.

“Machuca” es una historia sólida en todos los aspectos que involucraron su realización, como los técnicos, de producción, y sobre todo, argumentales, puesto que como pocos imaginábamos, la trama no se centró solo en el agitado escenario político-social que desembocó en el golpe militar de septiembre de 1973. El mayor mérito de Wood, Hassan y Brodsky fue escribir la historia de dos niños de mundos muy distintos en el Santiago de aquellos años, quienes unieron sus destinos a través de fuertes lazos que derribaron los prejuicios sociales. El caos del Chile de comienzos de los setenta fue solo el marco de esta historia.



Aunque films protagonizados por niños no eran novedad a mediados de la presente década, más aún con el vívido recuerdo de la francesa “Adiós a los Niños” de Louis Malle de 1987, Wood sencillamente se lució indagando en la soledad de un niño de clase acomodada, Gonzalo Infante (Matías Quer), quien junto a sus compañeros en el Saint Patrick School, reciben a los nuevos alumnos que se incorporan a la escuela, según la política del Padre McEnroe (Ernesto Malbrán). Estos nuevos niños pertenecen a las zonas más pobres y marginales de la capital, y uno de ellos, Pedro Machuca (Ariel Mateluna), simpatiza rápidamente con el tímido Gonzalo.

El severo pero bien intencionado religioso, quien además dirige el colegio, tiene como objetivo acoger a los menores que enfrentan la pobreza para otorgarles una educación del mismo nivel de quienes poseen más recursos, y por otra parte, el contacto directo con la otra realidad existente en Chile ayudará a reformar el espíritu de caridad y de trabajo social que siempre ha inculcado a sus alumnos más antiguos, aunque claro, en la práctica siempre habrán desconfianzas, menosprecio e incluso violencia entre ambos grupos de niños.



Así entonces, gracias a la personalidad de Infante, Machuca entabla una amistad con este niño rico, pero aparentemente sobreprotegido, sin imaginar que esa misma política impulsada por el colegio sería otro germen más en la resistencia de una sociedad que no estaba dispuesta a ceder, con tanta normalidad al menos, a esos niveles de tolerancia y aceptación. Es así como ambos muchachos comienzan a compartir sus mundos, ya sea llevando a Machuca a alojar en la habitación de Infante, participando además en la alocada fiesta de cumpleaños de la hermana mayor de Gonzalo, como también disfrutando de jocosas escenas mientras Infante vende banderas políticas en medio de manifestaciones callejeras, ayudando a su nuevo amigo y a los vecinos de este, quienes se ganan la vida de esa manera.

Dentro del mundo de Gonzalo Infante claramente destaca su madre, María Luisa (Aline Kuppenheim), una atractiva dueña de casa que aparenta ser de una mentalidad más moderna, aunque en realidad es tan arribista como el círculo donde se desenvuelve, y en el caso de Pedro Machuca, su amiga Silvana (Manuela Martelli) es el personaje más importante, tanto así que gracias a su desinhibida personalidad, sumado a un fuerte resentimiento social, se convertirá en el tercer personaje clave de esta historia, al punto de opacar en varios pasajes a los dos niños protagonistas. Tal como lo vivió la sociedad chilena, estos dos mundos, unidos a través de Machuca e Infante, entrarán en un fuerte conflicto, con trágicas consecuencias por todos conocidas.



Ese mismo año 2004 la cinta alemana “Good Bye Lenin” de Wolfgang Becker fue elogiada por retratar el inmenso amor de un hijo hacia su madre, dejando a la situación de la Alemania reunificada solo como el marco de presentación, pues bien, “Machuca” hizo lo propio con el traumático año 1973 en Chile, el que sirvió como escenario para esta sorprendente historia de amistad, fraternidad y dolor entre sus protagonistas. Aunque en términos actorales solo Manuela Martelli y Aline Kuppenheim lograron sobresalir, lo cierto es que la dirección de Wood jugó un rol clave en el resultado final, al saber contar una historia humana y a la vez muy cercana a la realidad de algunos colegios santiaguinos de esos años, sin caer en el eterno reclamo político y social que significó la dictadura militar en nuestras vidas. Aplausos además para la musicalización de la película, impecable en medio de las escenas que recrearon el Santiago de aquella época.

Independiente de sus innumerables premios, se ha considerado a la obra de Andrés Wood como la mejor película chilena de la historia, un honor que aún no está del todo claro, más aún cuando no pocos siguen prefiriendo a grandes clásicos como “El Chacal de Nahueltoro” de Miguel Littin (1969) o “Julio Comienza en Julio” de Silvio Caiozzi (1979), pero contando ya con varios años de modernización en nuestra cinematografía, no se puede desconocer el tremendo avance que “Machuca” aportó a nuestro cine, especialmente en términos de producción y desarrollo argumental, algo que por más diferencias políticas y sociales que aún subsistan en la sociedad chilena, resulta un absurdo seguir desconociendo a estas alturas.


Excelente






Ficha Técnica:

Nombre: Machuca
Género: Drama
Formato: DVD
Director: Andrés Wood
Guión: Roberto Brodsky, Mamoun Hassan y Andrés Wood
Elenco: Matías Quer, Ariel Mateluna, Manuela Martelli, Aline Küppenheim, Ernesto Malbrán, Federico Luppi, Tamara Acosta, Francisco Reyes, Alejandro Trejo, María Olga Matte, Gabriela Medina, Aldo Parodi, Thiago Correa, Luis Dubó, Pablo Krogh
Producción: Gerardo Herrero, Mamoun Hassan y Andrés Wood
Montaje: Fernando Pardo
Música: José Miguel Miranda y José Miguel Tobar
Fotografía: Miguel J. Littín
Vestuario: Maya Mora
Idioma: Español
País: Chile, España
Año: 2004
Duración: 120 minutos
Link: http://www.woodproducciones.com/es/cine/machuca/index.html



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miércoles, marzo 07, 2007

Entrevista a Mariano Silva, destacado crítico chileno de cine

... una voz que sabe lo que dice...



Mariano Silva



Uno de los críticos de cine más respetados del medio chileno, e integrante además de la SIGNIS, me concedió esta entrevista que tuvo un doble propósito, por un lado saber más sobre la asociación internacional SIGNIS-OCIC, a la cual pertenece, y por otra parte, comentar lo que fue la 79 edición de los premios de la Academia, el Oscar 2007.

Los dejo ahora con la entrevista a este gran académico y crítico de cine, una de las opiniones que más pesa a la hora de efectuar balances en materia cinematográfica:



SIGNIS y Cine Bíblico



¿Cuál es exactamente la función de SIGNIS (Asociación Católica de Comunicación), que antes se conoció como OCIC (Organización Católica Internacional de Cine)?, ¿Prima el concepto de ‘católico’, o bien el fomento de valores universales al momento de evaluar una propuesta cinematográfica?

Cuando la Iglesia Católica se dio cuenta de la importancia del cine como un instrumento maravilloso para formar, o deformar, las conductas y costumbres de la gente en todos los confines de la tierra, comprendió que tenía que preocuparse que este instrumento debía utilizarse para crear obras para el bien de la Humanidad. El primer texto que se publicó fue una reflexión sobre el particular, que publicó S.S. Pío XII el 21 de julio de 1955, llamado “Del Film Ideal”. De allí surgió la idea de que comunicadores católicos crearan la Organización Católica Internacional del Cine (OCIC). En el documento de mi creación se explica lo mismo con más detalles. Ahora bien, hace tres años se citó a una gran asamblea de comunicadores cristianos en todas las especialidades (Cine, Radiodifusión, Televisión y Prensa Escrita), de más de cien países afiliados, para que se integren mundialmente en una entidad que los incluya a todos. Así nació SIGNIS. Entre otras ideas humanistas, sobresalen con fuerza los conceptos de una cultura del Diálogo y el Amor en las relaciones entre los hombres, y de ellos con el poder, la única manera de lograr para toda la Tierra y el Universo el mundo de la Paz.


¿Cómo complementas tus actividades de académico, y crítico de cine, formando parte de SIGNIS?

Mis actividades de académico, crítico, periodista, humanista, jurado, se potencian con gran energía, y los principios de SIGNIS ayudan a comprender que es la manera de hacer las cosas, además de la fortaleza del compromiso y el respeto con los demás.


¿Percibes a la "época dorada" de Hollywood como la que más promovió los valores del cristianismo, gracias a clásicos como "Ben Hur" de William Wyler (1959), "Quo Vadis" de Mervin Leroy (1951), o "La Historia Más Grande Jamás Contada" de George Stevens (1965)?

Eso hay que remarcarlo, porque los valores del cristianismo y otras religiones han destacado la necesidad de respetar los principios sanos de las civilizaciones, y que el alma y la casa del hombre esté sin mácula. Las películas del llamado 'Cine Bíblico', es otro género más que también ha mostrado la importancia de las virtudes del hombre, de la vida de Jesús, los patriarcas y sus revelaciones históricas. Lectura obligatoria, mi artículo “Cristo en el Cine”, publicado en la revista Media Development, en Londres, a fines de 2005.


OSCAR



¿Crees que el público chileno le está dando cada vez más la espalda a los Oscar, o piensas que éste sigue siendo nuestro mayor referente al momento de asistir a las salas o arrendar una copia?, ¿Menospreciar a la estatuilla dorada frente a Cannes, Berlín o el Sundance responde solo al esnobismo y la pose alternativa de algunos?

Para contestar esta pregunta hay que establecer que el “Oscar” es un galardón gremial con el que la gente de la industria de Hollywood se da a sí misma. Es un reconocimiento a obras y personas que destacan tanto la calidad artística y la potencia que permite que el cine sea una expresión, además de ser un testimonio artístico es un espectáculo para millones. Por eso el premio es una llamada a no perderse el ejemplar destacado con la estatuilla más deseada de la cinematografía. Quien menosprecie el “Oscar” puede cometer la falta de rechazar películas magníficas, debido que a pesar de tratarse de un premio gremial, ha tenido la tendencia que las películas y personas premiadas son verdaderas obras señeras de la cultura y testimonios regocijantes del arte de las imágenes en movimiento.

Por otra parte, menospreciar el “Oscar” al compararlo por otros galardones fílmicos (Cannes, Venecia, Berlín, Sundance) es absurdo, porque dichos eventos tienen fundamentos particulares de acuerdo con los conceptos y propósitos con que observen para considerar una obra fílmica, como ejemplo, Sundance es un festival para destacar “el otro cine”, distinto en medios, miradas y cánones a los de Hollywood.


Este año “Babel” figuraba como gran favorita, sin embargo el ‘factor Scorsese’ pesó demasiado a la hora final. ¿Son válidos argumentos como recaudación en la taquilla, o años de frustraciones del director, para entregar el trofeo máximo a una producción? El mexicano González Iñárritu habló derechamente de una ‘necesidad furiosa’ para que ganará el director de “Toro Salvaje” y "Taxi Driver".

Comparar a “Babel” con Scorsese y “Los Infiltrados” es una característica ineludible del Oscar, porque hay que premiar una película de cinco y los votantes deben seleccionar la que tiene más votos. No quiere decir que las otras sean malas.


El 2006 el triunfo de "Crash", de Paul Haggis, despertó innumerables críticas, tanto que varios de sus defensores prefirieron callar frente al repudio mayoritario. El 2005, por otra parte, la mayoría aplaudió de pie el triunfo de "Million Dollar Baby" de Clint Eastwood, pero finalmente "Sideways" de Alexander Payne la superó en casi todos los recuentos de ese año. ¿Crees que es demasiado riesgoso abanderizarse por la cinta ganadora de la Academia, desoyendo la opinión del respetable?


Esto de la más es un síndrome que tú lo describes muy bien en esta segunda parte de tu pregunta. A mí me gustaba “Crash” (notable) en 2006, en cambio en 2005 mi candidata era “Million Dollar Baby”, de Clint Eastwood. Eso sucede simplemente con quienes son los votantes.


Juguemos a ser generales después de la batalla. Obviando el historial de fiascos que ostentaba Scorsese, porqué crees además que “Babel” y “Letters from Iwo Jima” fueron vapuleadas por “The Departed”, siendo que eran sus más sólidas competidoras.

Me estás haciendo jugar a votante. Te diré que mis candidatas eran “Los Infiltrados” y “La Conquista del Honor” (que no fue nominada a Mejor Película), por su estructura narrativa, la visión de los personajes y la mirada documental, que daba a cada una de esas películas fisonomía de absoluta verdad con una energía visual y dramática maravillosa.



¿”The Queen” y “Little Miss Sunshine” tenían méritos suficientes para estar en la quina a Mejor Película?

En efecto, “The Queen” y “Little Miss Sunshine” tenían méritos suficientes para estar en cualquier nómina de la competencia, pero volvemos al argumento hay que elaborar una quina, y las películas mencionadas estaban en la quina, pero la mayoría de los votantes dieron más votos a “Los Infiltrados”.


Cuál es tu opinión sobre los actores y actrices que resultaron ganadores este año, es decir, Forest Whitaker, Helen Mirren, Alan Arkin y Jennifer Hudson. ¿Realmente fueron mejores que Di Caprio, Cruz, Murphy y Barraza, los otros favoritos?

Nada tengo que criticar en la elección de los ganadores, porque en esta etapa del Oscar, habían buenos actores y actrices, todos con excelentes carreras, especialmente Forest Whitaker y Helen Mirren.


Este año 2007 el prestigioso Festival de Berlín abrió sus fuegos con la película francesa "La Vie en Rose", con Marion Costillard dándole vida a la mítica Edith Piaf, y por otro lado, en los Oscar de este año otras dos caracterizaciones se alzaron como ganadoras, Whitaker como el ex dictador Idi Amin y Mirren como la Reina Isabel II, respectivamente. ¿Darle vida a figuras mundialmente conocidas se volvió la tónica para obtener el reconocimiento, y de paso, los trofeos más mediáticos?


Es una situación que se reconoce en los tics del Oscar, los personajes históricos, sea por elogio o sátira, son carne de estatuilla, especialmente los criticados por testimonio y comportamiento. El hecho que Helen Mirren fuera la hierática Isabel II, y Forest Whitaker el sanguinario dictador africano Idin Amin, era un axioma de que efectivamente se llevarían el trofeo para sus respectivos hogares.


Siendo bien honestos, ¿Tenemos alguna chance como chilenos de colocar una de nuestras producciones en la quina a mejor film extranjero, o el Oscar es simplemente una monumental inversión de marketing, con lo cual quedamos automáticamente fuera?

Siendo honestos, es muy improbable. Pero con las nueva fuerza, recursos y miradas, varios realizadores chilenos que han aplicado una muy buena fórmula para lograr producciones respetables... ¿por qué no?


Finalmente, un breve Ping Pong, lo primero que se te venga a la mente:


OSCAR =Oscar.

BERLÍN =Turno de la decisión germana.

CANNES =Cerebro francés doblegando al práctico yanqui.

CINE CHILENO = A lo mejor una estatuilla.

CINE BÍBLICO =
Hasta ahora ha bastado La Biblia.

CINE ARTE = Es una forma de reunirse para ver buen cine. El cine es un arte.

CINE LATINOAMERICANO = Del subdesarrollo a pasarse rollos.

SUPERPRODUCCIONES = La muerte de los dinosaurios.

CRÍTICOS DE CINE =Una raza culpable de muchos excesos, pero...


Mariano Silva



Muchas gracias Mariano por esta valiosa entrevista.




A continuación, para reforzar lo que ya hemos conocido sobre la SIGNIS-OCIC, les dejo un artículo elaborado por el propio Mariano Silva, en relación a explicar qué es exactamente esta asociación, así como su objetivo.




QUÉ PREMIA Y POR QUÉ PREMIA LA OCIC

La presencia de la filial chilena de la Organización Católica Internacional del Cine (OCIC), representada por miembros especializados, ha sido muy importante en diversos eventos fílmicos nacionales y, en los cinco Festivales de Video Aficionado, con convocatoria a todo el país, organizados por el Departamento Cultural de la I. Municipalidad de El Bosque. Aparte de ser una opinión autorizada, las distinciones a obras audiovisuales otorgadas por OCIC, tienen el destacado privilegio de permitir a una obra chilena instalarse con el carácter de un reconocimiento internacional, gracias a la difusión que provee OCIC a través en sus catálogos, congresos, muestras y otras comunicaciones, al incluir título, autor, país y otros datos de las obras distinguidas con su galardón. Un ejemplo de ello, en el nivel profesional fueron los premios otorgados en 1998 al documental “Fernando ha vuelto”, de Silvio Caiozzi, y al largometraje “No tan lejos de Andromeda”, de Juan Vicente Araya, ambos cineastas chilenos, en los festivales de cine de Valdivia y de Viña del Mar, respectivamente.

BREVE HISTORIA DE LA OCIC

Desde que el cine irrumpió en la cultura del mundo en 1885, la Iglesia puso atención a la presencia del invento y a las consecuencias que tendría para la sociedad de este siglo. Comenzó a vigilar sus productos para determinar en qué forma afectarían la vida y la espiritualidad del hombre. Al principio, tal observación sólo constituía una posición de alerta ante una actividad que tenía algo de pagano y que se hacía cada vez más penetrante y masiva, es decir, más peligrosa. Pero luego la preocupación de los pastores de almas se interesó en una característica fundamental del cine, que fue muy bien precisada por S.S Pío XII, el 21 de Junio de 1955 en su vital y celebérrimo texto dirigido a la industria cinematográfica italiana, muy justamente llamado “Del Film Ideal”. El Papa manifestaba en una frase clave del inicio de su documentada alocución a los profesionales del cine su “preocupación por la suerte de tantas almas sobre las que el cine ejerce una influencia tan profunda”.

Acorde con este principio, y mucho antes del discurso del Papa, en 1928, el canónigo holandés Brohée - con ocasión del Congreso de la Unión Internacional de Asociaciones Femeninas Católicas, celebrado en La Haya - fundaba una Oficina Católica Internacional del Cine (OCIC). Posteriormente el término “Oficina” se reemplazó por “Organización”. Desde ese momento la OCIC es una fundación internacional que agrupa instituciones cinematográficas católicas oficialmente reconocidas por la jerarquía eclesiástica de cada país, con el propósito de ayudarlas en su labor y emprender, en conjunto con ellas, las tareas que se refieren a orientar sobre los valores del cine en el ambiente nacional.

Desde entonces, y a través de diversas actividades coordinadas con los estamentos del Vaticano y de los respectivos países miembros, la OCIC funciona bajo la tutela de su Consejo General con sede en Bruselas, ampliando sus preocupaciones a nivel nacional y mundial. Esto va desde la entrega del Premio OCIC con acreditación en los más importantes festivales de cine (el primer premio se entregó en 1947), como los de Cannes, Venecia, Berlín, San Sebastián y Mar de Plata, hasta la presencia constante en el apostolado del cine, tendiendo principalmente a fomentar la inclusión destacada en las películas de valores artísticos, culturales, sociales y los de solidaridad con los postergados del bienestar y los privilegios. Como ejemplo de los valores que existen y se potencian en las películas pueden mencionarse verdad, solidaridad, justicia, paz, compromiso con los humildes, buenas causas, dignidad de la familia y los afectos. En definitiva, toda esta visión y estrategia vivifica el diálogo entre la Iglesia y el cine profesional de todo el mundo.

Mediante la creación de textos especializados, seminarios, congresos, encuentros con los profesionales de la creación audiovisual, distinciones y otras actividades relacionadas con sus objetivos, OCIC ha demostrado con creces durante más de cincuenta años su incansable labor para destacar la importancia del cine de valores humanos, sinónimo de valores cristianos, con su acción en todas las naciones. No es una organización prohibitiva y/o punitiva, sino que orientadora, por lo que su quehacer está muy distante de cualquier estrategia o intención de censura.

Existe un texto muy útil, además de otros documentos permanentes del Vaticano sobre cine y comunicaciones, para conocer las actividades y justificación de la OCIC de cara a la creación cinematográfica mundial. Dicha publicación es “La Iglesia y el Cine”,de Salvador Muñoz Iglesias, editado por el Centro de Estudios Cinematográficos en 1958.



La presencia de OCIC en Chile data de 1962, con posterioridad al concilio Vaticano Segundo, donde con un gran sentido de apertura ante los nuevos tiempos que vivía el mundo (“Abramos las ventanas de la Iglesia para que entre aire puro”, según la intención del Papa Juan XXIII), la jerarquía eclesiástica nacional se sensibilizó acerca de da las positivas labores que podría ejecutar una filial de la OCIC en nuestro país. Se llamó para su creación al recordado Pbro. Ismael Errázuriz, quien al constatar que la anterior presencia de la Iglesia Católica chilena ante el cine era de carácter negativo, prohibitivo y sancionador, decidió establecer una “Oficina” apoyándose en los postulados difundidos por el concilio. Determinó que tal iniciativa debía privilegiar la formación de sus miembros, adiestrándolos para que estuviera en condiciones de destacar con conocimiento y responsabilidad el “cine de valores”. Estos grupos, a su vez, formarían el núcleo directivo-operativo de la Oficina Nacional de Cine, dependiente de la jerarquía en cuanto a doctrina y apoyo, pero consagrando la independencia laica en lo concerniente a la administración, funciones y criterios de apreciación del cine en relación con los valores de la moral cristiana. Como ejemplo podría mencionarse que se aconsejaba preferir el arte sobre la chabacanería, la verdad sobre la mentira, la denuncia de las contradicciones de la sociedad humana sobre la celebración de sus debilidades morales. En suma, había que destacar y recomendar aquellos filmes que se basaban en una tetralogía: arte, verdad, dignidad y solidaridad. No es difícil notar que en estos valores está la luz del verdero cristianismo y no en el concepto de censura.

Desde 1962, OCIC CHILE ha estado presente en diversas actividades nacionales y mundiales. Sus miembros han sido jurados en festivales de diferentes objetivos y categorías. Se han editado múltiples publicaciones acerca del cine da valores cristianos y artísticos y de formación del espectador. Ahora, ampliado hacia la totalidad de la creación audiovisual, se cuenta con una larga tradición de cine-foros y cursos en poblaciones marginales (muchas por inspiración del Plan de Niños de la OCIC), recuérdese sobre el particular el documento “Cien niños esperando un tren”, de Ignacio Agüero, sobre clases de Alicia Vega. También se han efectuado congresos, encuentros con los profesionales del cine, asesorías a la jerarquía, charlas en establecimientos educacionales, etc. Por su parte, la autoridad eclesiástica ha estado en permanente contacto (ahora con la coordinación de CENCOSEP) con las actividades de la OCIC en Chile, pero ha estado dirigida por laicos desde 1963, todos expertos en cine, comunicaciones y educación: Filma Canales (1963-1965), Mariano Silva (1965-1980), Alicia Vega (1980-1989), Patricio Young (1991-1993), Roberto Tapia (1993-1999), Mariano Silva (1999-2002), Roberto Tapia (2002-2004) y Mariano Silva, dn calidad de interino (2004...).

Un dato que ilustra la importancia de la labor de OCIC en Chile se refiere al hecho de que organizó en 1964 y 1965, en conjunto con el Instituto Fílmico de la Universidad Católica de Chile, un completo curso de Formación Cinematográfica de cuatro semestres. De allí egresó gran parte de quienes renovaron la crítica y la docencia de cine en el ámbito nacional, renovación cultural paralelo a la instauración del nuevo cine chileno a partir de los años sesenta.


MARIANO SILVA