lunes, agosto 28, 2006

Padre Nuestro - 'Despedida a la Chilena'

... La película tiene un guión interesante, y de hecho, la primera mitad de la cinta así lo demuestra, con un ritmo ágil que va presentando claramente a los personajes, sus sentimientos en relación al padre moribundo y los lazos entre ellos mismos...



Padre Nuestro

DESPEDIDA A LA CHILENA






El tema del padre y su simbología ha sido tan recurrente en la cinematografía internacional, en especial durante los últimos años, que tarde o temprano todos sabíamos que también iba a terminar por llegar a nuestro cine, y si bien muchos encontrarán en Padre Nuestro, escrita y dirigida por Rodrigo Sepúlveda, varios elementos ya vistos en trabajos que anteriormente concitaron la aprobación del público, como “Big Fish” de Tim Burton, “Padre e Hijos” de Michel Boujenah o “Las Invasiones Bárbaras” de Denys Arcand, lo cierto es que la mirada de un director chileno sobre el reencuentro de un padre con su heterogénea descendencia merece comentario aparte en lo que ha sido este complicado año para la cinematografía nacional.

Esta cinta local, que a estas alturas del año se presenta como la mejor carta chilena para hacerle frente a grandes producciones europeas, asiáticas y norteamericanas que se han estrenado el 2006, y que fue uno de los títulos en competencia más importantes del último Festival de Cine Internacional de Santiago (SANFIC), nuevamente deberá medirse con otros trabajos provenientes de distintas partes del globo en el Festival de Cine de Valdivia, aunque esta vez haciéndole frente a otros trabajos de directores chilenos, estrenados durante lo que va del año y finales del anterior. Este punto no es menor, porque a diferencia de lo ocurrido en el SANFIC, donde dicho sea de paso no obtuvo ningún galardón, en Valdivia “Padre Nuestro” al menos tiene el camino más despejado. Así es, porque a excepción de “Días de Campo” de Raúl Ruíz, la excelente cinta surrealista que también está en competencia, ninguna de las otras cintas chilenas está en condición de hacerle mella al trabajo de Sepúlveda. Ni siquiera “Fuga” de Pablo Larraín, mucho menos la bizarra “Kiltro” o la mediocre “Rojo, la Película”.



Dejando en claro entonces que esta es la mejor película chilena en lo que va del 2006, no queda más que adentrarnos en su trama y en sus puntos altos y bajos. Pues bien, aunque ya poco sorprende la historia de un padre que está en las postrimerías de su existencia, y que sin embargo, tiene un humor difícil de doblegar, lo cierto es que Rodrigo Sepúlveda quiso chilenizar una idea ya conocida por nuestro público, y para eso, nada mejor que presentarnos personajes y lugares tan característicos de Chile, como el Caco (Jaime Vadell), un sesentón vividor, mujeriego, irresponsable y pícaro, que decide pasar sus últimas horas recorriendo de noche su amado Valparaíso.

Sin embargo, este último deseo requiere de un trabajo más arduo, ya que su anhelo consiste en irse de juerga en compañía de sus hijos, a modo de despedida. Pero solo el menor de estos, el sobrio Roberto (Francisco Pérez-Bannen) es finalmente quien lo acompaña, ya que no tuvo más alternativa luego de haberlo ayudado a escapar del hospital. Antes de eso, y avisados por la actual pareja del Caco, Rosa María (Coca Guazzini), el propio Roberto junto a sus hermanos Meche (Amparo Noguera) y Pedro (Luis Gnecco), más la esposa de este último, Maite (Cecilia Roth), asistieron precisamente al hospital para visitarle, aunque nuevamente encontrándose con el eterno bufón de siempre, esta vez intentando enmendar sus errores del pasado, antes de partir.



La película tiene un guión interesante, y de hecho, la primera mitad de la cinta así lo demuestra, con un ritmo ágil que va presentando claramente a los personajes, sus sentimientos en relación al padre moribundo y los lazos entre ellos mismos. Sin embargo, la historia pierde ritmo considerablemente hacia el final, incluidas las escenas en el prostíbulo del puerto que atiende la Neche (Gloria Munchmeyer), con lo cual se perdió la oportunidad de sacarle más partido a una historia que tenía como misión, reitero, ser la respuesta chilena a las múltiples propuestas foráneas que han apuntado al siempre atractivo tema del padre y el perdón.

Aún así las actuaciones son el punto más alto dentro de “Padre Nuestro”, sobresaliendo claramente la de Jaime Vadell en un rol donde se vio más que cómodo, y demostrando nuevamente que actores que podrían parecer mediocres o del montón en las telenovelas bien pueden sorprendernos en la pantalla grande. La argentina Cecilia Roth también demuestra todo su oficio en el rol de Maite, una mujer con un carácter fuerte y sincero, pero que sin embargo debe apaciguarlo ante las circunstancias. Amparo Noguera, Francisco Pérez-Bannen, Luis Gnecco, Coca Guazzini y Gabriela Hernández estuvieron en el nivel de siempre, pero no por eso menos sobresaliente.

Así las cosas, “Padre Nuestro” dentro del circuito nacional exhibe una solidez que lo hará destacarse, en especial gracias a su guión, y si bien no está para destacarse dentro de las mejores producciones del año, a la luz de lo visto hasta ahora, lo más probable es que se transforme en el título nacional de la temporada.


Muy Buena






Ficha Técnica:

Nombre: Padre Nuestro
Género: Drama
Dirección: Rodrigo Sepúlveda
Guión: Rodrigo Sepúlveda
Reparto: Jaime Vadell, Luis Gnecco, Francisco Pérez Bannen, Cecilia Roth, Amparo Noguera, Coca Guazzini, Gabriela Hernández, Gloria Munchmeyer, Arnaldo Berríos, Felipe Castro, Catalina Guerra, Marcial Tagle
Producción: Alejandro Burr, Luigi Araneda, Paz Bulnes
Fotografía: Esteban Courtalon
Música: Angela Acuña
Montaje: Soledad Salfate
País: Chile
Idioma: Español
Duración: 100 minutos
Año: 2006
Link: http://www.padrenuestro.cl

2 comentarios:

Claudia dijo...

mmmmm... se ve buena, pero igual como que no me tinca mucho(no me gusta mucho Jaime Vadell, creo que es por eso) pero siendo chilena habrá que apoyarla, espero verla cuando la estrenen.

Pablo Arias dijo...

Bonita película... me gustó mucho y cumplió a cabalidad con mis expectativas.
Muy buenas actuaciones, sorprendiéndome muy gratamente Luis Gnecco en su papel de Pedro.
Sin duda que la mejor del cine chileno en lo que va de 2006.